El vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna volvió a tocar la puerta de Palacio Nacional.
En una nueva carta enviada a la presidenta Claudia Sheinbaum, el mando naval aseguró que la mandataria fue “mal informada” sobre su caso y lanzó un señalamiento delicado: dentro del propio Gobierno, dijo, hay funcionarios que conocen los hechos investigados, continúan en sus cargos y estarían frenando el acceso a pruebas que, según sostiene, demostrarían su inocencia.
El mensaje eleva el tono de un caso que ya venía generando ruido y coloca ahora la presión directamente sobre la Presidencia. Farías Laguna no sólo cuestiona la información que habría llegado al escritorio de Sheinbaum, sino que además pide su intervención personal para frenar lo que describe como una presunta obstrucción desde dentro de la propia estructura gubernamental.
En la carta, el vicealmirante plantea que existen elementos de prueba a los que no ha podido acceder y que, de conocerse a fondo, permitirían desmontar los señalamientos en su contra. Su argumento va más allá de una queja procesal: sostiene que hay personas dentro del Gobierno que conocen los hechos investigados y, pese a ello, siguen ocupando cargos públicos mientras se bloquea información que considera decisiva para su defensa.
La frase con la que resume su postura apunta directamente a la Presidenta: fue “mal informada” sobre el expediente. Con ello, Farías Laguna sugiere que la versión institucional que llegó a la titular del Ejecutivo no refleja lo que, a su juicio, realmente ocurre en el caso.
Aunque en la carta no sólo busca exponer su inconformidad, también intenta abrir una nueva ruta política y administrativa para su defensa. Por eso solicita la intervención directa de Sheinbaum, con el objetivo de que se detenga cualquier obstáculo para acceder a la evidencia que, asegura, probaría su inocencia.
El planteamiento coloca sobre la mesa dos frentes delicados. Por un lado, la defensa pública de Farías Laguna, que insiste en que existen pruebas que no han sido incorporadas o liberadas de forma plena. Por otro, la acusación de que dentro del mismo aparato gubernamental habría funcionarios con conocimiento del caso que, en lugar de facilitar el esclarecimiento, estarían actuando en sentido contrario.
Hasta ahora, el nuevo posicionamiento del vicealmirante vuelve a poner reflectores sobre un expediente que no sólo se libra en el terreno jurídico, sino también en el político. La decisión de enviar una nueva carta a la presidenta no parece casual: busca llevar el tema al más alto nivel del poder federal y obligar a una revisión directa de la información que se ha construido alrededor del caso.
El fondo del mensaje es claro: Farías Laguna quiere que la presidenta escuche una versión distinta a la que, según él, le fue presentada y que, a partir de ello, intervenga para abrir el acceso a las pruebas que reclama.
Por ahora, la nueva carta deja una pregunta abierta: si desde el Gobierno se responderá al señalamiento del vicealmirante o si el caso seguirá moviéndose entre acusaciones de opacidad, versiones encontradas y presiones para que la Presidencia tome postura.







