CIUDAD DE MÉXICO.— El crecimiento de la deuda pública volvió a generar un choque político en el Senado. El coordinador de la bancada del PAN, Ricardo Anaya, advirtió que México podría enfrentar mayores riesgos financieros si el endeudamiento continúa aumentando y rebasa niveles equivalentes al 60% del Producto Interno Bruto (PIB).
El senador panista sostuvo que la deuda del país prácticamente se duplicó desde la llegada de Morena al Gobierno federal y señaló que mantener esa trayectoria podría afectar la percepción de los mercados sobre las finanzas públicas mexicanas.
Anaya también advirtió que un incremento importante del endeudamiento podría tener consecuencias sobre el grado de inversión de México y desincentivar la llegada de capital extranjero.
Anaya cuestiona el crecimiento de la deuda
El legislador ha utilizado durante los últimos meses el crecimiento de la deuda como uno de sus principales argumentos para cuestionar la política económica de los gobiernos de Morena.
En octubre de 2025, durante la discusión de la Ley de Ingresos, Anaya afirmó que la deuda pública pasaría de 10.55 billones de pesos en 2018 a más de 20 billones de pesos, considerando el endeudamiento contemplado para 2026.
Con esos datos, el panista sostuvo que la deuda prácticamente se habría duplicado en siete años.
“De 2018 que llegó Morena al gobierno a 2026, la deuda pública se va a haber duplicado”, fue uno de los argumentos que planteó durante el debate legislativo.
La comparación corresponde al monto nominal de la deuda y ha sido utilizada por Anaya para cuestionar la política de endeudamiento del Gobierno federal.
¿Por qué habla Anaya del 60% del PIB?
El 60% del PIB es un nivel que ha llamado la atención de analistas y especialistas en finanzas públicas debido a los posibles efectos que tendría sobre la percepción de riesgo del país.
Un documento difundido por el Senado señala que niveles de deuda cercanos o superiores a ese porcentaje pueden considerarse riesgosos y eventualmente contribuir a una pérdida del grado de inversión.
Sin embargo, alcanzar ese porcentaje no significa automáticamente que México perdería su grado de inversión.
La evaluación de las agencias calificadoras considera distintos elementos, entre ellos la trayectoria de la deuda, el crecimiento económico, los ingresos públicos, el déficit, el costo financiero y la capacidad del Gobierno para cumplir sus obligaciones.
Por eso, la advertencia de Anaya debe entenderse como un señalamiento político y financiero sobre un escenario de mayor endeudamiento, no como una pérdida de calificación que ya haya ocurrido.
El Gobierno mantiene otra estimación para 2027
La discusión ocurre mientras el Gobierno federal presentó el Paquete Económico 2027.
La Secretaría de Hacienda contempla que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), considerado el indicador más amplio de la deuda pública, se ubique en alrededor de 55% del PIB durante 2027.
Es decir, la estimación oficial se mantiene por debajo del 60% que Anaya utiliza como referencia para advertir sobre posibles riesgos.
Hacienda también plantea para 2027 un crecimiento económico de entre 1.5% y 2.5%, con una previsión puntual de 2%.
El costo de los intereses también preocupa
Uno de los puntos que Anaya ha señalado con mayor insistencia es el dinero que el Gobierno debe destinar al servicio de la deuda.
Durante la discusión presupuestal de 2025, el senador afirmó que el Gobierno tendría que destinar alrededor de 1.6 billones de pesos al pago de intereses, una cantidad que comparó con el gasto destinado a inversión física.
Para Anaya, el problema no solamente está en cuánto se debe, sino en cuánto dinero público se necesita cada año para cubrir el costo financiero de esa deuda.
El argumento del panista es que, mientras más recursos se destinan al pago de intereses, queda menos margen para infraestructura, salud, educación, seguridad u otros rubros.
¿Qué pasa con la inversión extranjera?
La preocupación expresada por Anaya también apunta hacia los mercados internacionales.
México depende en buena medida de la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros para financiar proyectos productivos y atraer capital.
Una percepción de mayor riesgo fiscal puede elevar el costo de financiamiento y hacer que algunos inversionistas sean más cautelosos.
El grado de inversión es particularmente relevante porque determina, entre otros factores, qué tan atractivo resulta un país para determinados fondos e instituciones que tienen restricciones sobre los activos en los que pueden invertir.
Por ello, Anaya sostiene que un deterioro de las finanzas públicas podría terminar afectando también la llegada de capital.
La deuda no comenzó con Morena
El debate, sin embargo, no se limita a los gobiernos de Morena.
Un documento de síntesis del Senado que revisó las afirmaciones de Anaya señaló que la deuda pública mexicana ha mostrado una tendencia creciente durante las últimas dos décadas.
Ese análisis indicó que durante el gobierno de Felipe Calderón la deuda pasó de 28.2% del PIB en 2006 a 35.6% en 2012, un aumento de 7.4 puntos porcentuales. También cuestionó que atribuir exclusivamente a Morena el problema de la deuda simplifica una situación que tiene antecedentes en administraciones anteriores.
El mismo documento, no obstante, coincide en que el crecimiento de la deuda es un asunto que debe vigilarse y señala que niveles cercanos o superiores a 60% del PIB podrían representar riesgos.
Una discusión que irá al centro del Paquete Económico
La deuda será uno de los temas que acompañarán la discusión del presupuesto federal.
El Gobierno de Claudia Sheinbaum sostiene que su estrategia busca mantener la estabilidad de las finanzas públicas, mientras la oposición reclama una reducción del endeudamiento y cuestiona el costo financiero.
El punto de encuentro entre ambas posturas está en una cifra que será observada durante los próximos años: 55% del PIB es la estimación oficial para el SHRFSP en 2027, mientras que el 60% aparece como el nivel a partir del cual Anaya advierte mayores riesgos.
La discusión apenas comienza.
La pregunta que queda sobre la mesa es cuánto podrá crecer la deuda sin presionar todavía más las finanzas públicas y qué tan rápido podrá México recuperar margen para invertir en infraestructura y servicios públicos.
Por ahora, la advertencia de Anaya coloca nuevamente el endeudamiento en el centro del debate económico nacional.







