CIUDAD DE MÉXICO.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó un nuevo señalamiento sobre la situación de seguridad en México al afirmar que existen amplias zonas del país donde, desde su perspectiva, el Estado no ejerce control efectivo.
De acuerdo con el funcionario estadounidense, esos territorios estarían bajo el dominio de organizaciones criminales a las que calificó como “narcoterroristas”.
La declaración vuelve a colocar sobre la mesa uno de los temas más delicados de la relación entre México y Estados Unidos: el alcance territorial de los grupos del crimen organizado y la cooperación bilateral para combatir el tráfico de drogas.
La postura de Rubio no es nueva. En enero de 2025, durante su proceso de confirmación como secretario de Estado, ya había sostenido que los cárteles mexicanos ejercían control operativo sobre amplias franjas de zonas fronterizas.
Rubio cuestiona el control territorial de México
El señalamiento del funcionario estadounidense apunta directamente a la capacidad del Estado mexicano para mantener presencia y autoridad en determinadas regiones.
Rubio ha utilizado de manera recurrente un discurso particularmente duro frente a los cárteles mexicanos y ha defendido que Washington debe combatirlos bajo una estrategia que considere la dimensión transnacional de sus actividades.
En 2025, incluso describió a los cárteles mexicanos como organizaciones “terroristas por naturaleza” y planteó que su clasificación formal como grupos terroristas podría convertirse en una herramienta para combatirlos.
Ahora, sus declaraciones vuelven a poner el tema sobre la mesa mientras Estados Unidos mantiene una agenda de cooperación regional centrada en el combate al narcotráfico y al llamado narcoterrorismo.
¿Qué quiere decir Rubio con “narcoterroristas”?
El término utilizado por Rubio forma parte del lenguaje de seguridad empleado por la administración estadounidense para describir a organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas y que, según Washington, recurren a métodos violentos para proteger sus operaciones.
Sin embargo, es importante precisar que la afirmación de Rubio representa la postura del Gobierno estadounidense y no significa por sí misma que exista una medición oficial que determine que determinadas zonas de México dejaron de estar bajo control del Estado.
En México, la presencia del crimen organizado y el control territorial que ejercen distintos grupos han sido objeto de investigaciones y análisis durante años.
Un estudio académico, por ejemplo, ha documentado casos de regiones donde organizaciones criminales han establecido mecanismos de control territorial y estructuras paralelas a las instituciones.
La acusación ocurre en medio de una mayor cooperación
Las declaraciones de Rubio se producen en un momento en que México y Estados Unidos han buscado ampliar la cooperación en materia de seguridad.
El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha defendido que la colaboración con Washington debe realizarse bajo condiciones de respeto a la soberanía mexicana.
En junio de 2026, Sheinbaum explicó que después de meses de negociaciones ambos gobiernos habían establecido mecanismos de trabajo conjunto contra la delincuencia organizada, pero insistió en que las instituciones estadounidenses no pueden participar directamente en operativos dentro de México.
Ese equilibrio entre cooperación y soberanía se ha convertido en uno de los asuntos más sensibles de la relación bilateral.
Estados Unidos mantiene presión sobre los cárteles
Mientras Rubio endurece su discurso sobre las organizaciones criminales mexicanas, Estados Unidos ha ampliado sus operaciones contra redes de narcotráfico en otras partes de América Latina.
Actualmente, el secretario de Estado realiza una gira por Colombia, Ecuador y Perú, países con los que Washington busca fortalecer la cooperación en seguridad y combate al tráfico de drogas.
En Ecuador, Rubio elogió al Gobierno de Daniel Noboa por su cooperación con Estados Unidos en la lucha contra organizaciones criminales y narcotráfico.
La gira muestra que el combate al crimen organizado se ha convertido en uno de los ejes de la política de Washington hacia América Latina.
México enfrenta una relación delicada con Washington
Las declaraciones de Rubio llegan además en un momento en que México intenta mantener una relación de cooperación con Estados Unidos sin aceptar acciones unilaterales dentro de su territorio.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que México está dispuesto a colaborar en materia de seguridad, intercambio de información y combate al crimen organizado, pero bajo el principio de respeto a la soberanía nacional.
Por su parte, funcionarios estadounidenses han mantenido la presión para que México intensifique las acciones contra las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
El señalamiento de Rubio vuelve a colocar en el centro de la discusión una pregunta que tiene implicaciones tanto de seguridad como diplomáticas:
¿En qué regiones de México tiene presencia el Estado y dónde las organizaciones criminales han conseguido ejercer control territorial?
Por ahora, la afirmación de que existen amplias zonas fuera del control estatal corresponde al diagnóstico expresado por el secretario de Estado estadounidense y deberá analizarse a partir de información oficial y evidencia sobre la situación de seguridad en cada región.







