En Morena como en el viejo PRI hay de todo. Quienes preisonan a la presidenta para que se una a las izquierdas bolivaristas y riña con los vecinos del norte. Quienes le temen a Trump y aconsejan subordinarse en todo. Quienes presumen de cabeza fría y piden torear al indomable presidente de la potencia mundial. Y quienes entienden que la geopolítica y las relaciones internacionales es la política para los adultos y buscan afianzar una estrategia clara para no afectar la prosperidad nacional.
La presidenta ha optado por escuchar a todos y jugarle a la cabeza fría, sin estrategia clara se van dando bandazos, por un lado mantener el discurso ideológico impregnado de chavismo y castrismo, por debajo de la mesa complacer al principal socio comercial del país.
Mucho está en juego en el comercio exterior con los del norte. Este año se renegocia el T-MEC y este gobierno mexicano no diferencia de los principios de su partido y de lo efectivo para interes general de los mexicanos.
¡Tremendo dilema en el que está la presidenta! Desmarcarse de los intereses ideológicos de su líder fundador y ser frío con sus amigos dictadores o gobernar con pragmatismo para lo que es mejor al país.
Hasta ahora se ha podido jugarle al doble discurso, darle a Trump lo que pide y mantener la afinidad discursiva e ideológica con los bolivarianos. No vayan a colmar la paciencia de Marco Rubio porque en una de esas sí intervienen de a de verás o nos castigan con el nuevo T-MEC.
Lo que está claro es que hasta al momento la única estrategia de la presidencia es patear el bote y presumir de tener la cabeza fría para intentar complacerlos a todos porque para este gobierno todo va requetebien. Hay prosperidad compartida, el pueblo está feliz feliz como una lombriz y todos en el movimiento son humanistas mexicanos —que viven la austeridad republicana—.






