El año electoral ya comenzó en Sonora, aunque oficialmente todavía falten meses para las campañas. Los movimientos, reuniones, encuestas, mensajes y acercamientos empiezan a acelerarse y todo indica que la próxima visita de la presidenta Claudia Sheinbaum al estado, dentro de sus recorridos por el país con motivo de su Informe de Gobierno, podría marcar un punto importante para comenzar a despejar la sucesión sonorense.
En Morena, la competencia parece concentrarse cada vez más entre dos nombres: Lorenia Valles y Javier Lamarque. Este fin de semana incluso se vivió una peculiar guerra de fake news que aparentemente habría surgido desde los propios grupos interesados en la sucesión. Una muestra de que la lucha interna ya comenzó y de que, una vez que desde el centro llegue la señal, muchos tendrán que alinearse.
Pero mientras Morena tiene que resolver quién será su candidato o candidata, la oposición enfrenta un dilema mucho más complicado: ¿realmente quiere competir para ganar?
Porque si algo parece evidente es que difícilmente un partido opositor podrá enfrentar por sí solo a Morena y sus aliados. Para construir una elección verdaderamente competitiva será necesario hacer mucha política y sumar prácticamente todo lo que exista enfrente del oficialismo. Y ahí Movimiento Ciudadano puede convertirse en la pieza que incline la balanza.
MC insiste hasta ahora en caminar solo. Está en su derecho. El problema es que, Sonora no es México, y una candidatura naranja independiente podría terminar pulverizando el voto opositor y reduciendo considerablemente las posibilidades de construir una alternativa competitiva frente a Morena.
En medio de esa ecuación aparece Luis Donaldo Colosio Riojas. Se le ha visto con mayor frecuencia en Sonora y han trascendido reuniones privadas con grupos de peso económico en el estado. También los dirigentes nacionales del PAN han incrementado su presencia y sus acercamientos, buscando construir alianzas, compromisos y condiciones rumbo a 2027. Es decir, movimientos existen. Lo que todavía no termina de aparecer es el acuerdo político.
Movimiento Ciudadano acaba además de estrenar dirigente estatal. Rubén Isaac Barrios Ochoa llega con la complicada misión de conciliar, reorganizar y tratar de tapar los agujeros de un barco naranja que en las últimas semanas ha perdido cuadros importantes. El nuevo dirigente prácticamente presentó a Colosio como su mejor carta para Sonora. El problema es que Movimiento Ciudadano parece decidido por Colosio, pero Colosio todavía no se decide por Sonora. Va, viene, se reúne, escucha y mantiene abierta la posibilidad, pero sin dar el paso definitivo. Tal pareciera que Sonora es su segunda opción y que antes de comprometerse quiere saber qué otros caminos se le abren en el escenario nacional. Y los tiempos políticos del estado no necesariamente van a esperar por él.
Pero existe otra pieza que puede complicar todavía más el rompecabezas: Hermosillo. Si realmente se pretende construir un gran acuerdo opositor, tendrá que existir una operación política inteligente alrededor de Alejandro López Caballero. Su eventual participación por Movimiento Ciudadano podría fragmentar nuevamente el voto y hacer mucho más complicada cualquier alianza. No se trata simplemente de cerrarle espacios, sino de encontrar una fórmula que permita sumarlo.
Y quizá ahí está precisamente el problema de fondo.
En el ambiente opositor comienza a sentirse que hay reuniones, conversaciones y buenas intenciones, pero falta oficio político para convertirlas en acuerdos. Todos quieren construir la alianza siempre y cuando la alianza se construya alrededor de sus propias condiciones. Y así difícilmente funciona la política.
Para enfrentar a Morena habrá que ceder posiciones, compartir espacios, sacrificar aspiraciones y entender que ninguna fuerza opositora tiene por sí sola suficientes votos para imponer todas sus condiciones. Si siguen privilegiándose los proyectos personales sobre el objetivo común, pueden terminar perdiéndolo todo.
Morena tiene que resolver entre nombres. La oposición tiene que resolver entre intereses.
Y si no entiende pronto la diferencia, cuando finalmente consiga ponerse de acuerdo quizá descubra que la elección ya se decidió en otra parte.






