CIUDAD DE MÉXICO.— La presidenta Claudia Sheinbaum acusó que actores del gobierno de Estados Unidos buscan influir en procesos electorales de otros países y generar divisiones dentro de administraciones que defienden su soberanía.
La mandataria mexicana afirmó que este tipo de acciones forman parte de estrategias de injerencia y sostuvo que su gobierno ha enfrentado intentos para provocar diferencias entre integrantes del gabinete federal y, particularmente, del gabinete de seguridad.
Sin embargo, aseguró que esas estrategias no han tenido éxito.
“Se topan con pared”, afirmó Sheinbaum.
Las declaraciones se produjeron durante su conferencia matutina de este miércoles, cuando fue cuestionada sobre los comentarios realizados por Terry Cole, director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, conocida como DEA, sobre el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
Cole se refirió al funcionario mexicano como un “socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”, lo que abrió cuestionamientos sobre una posible lectura política de esas declaraciones rumbo al proceso presidencial mexicano de 2030.
“Buscan generar divisiones”
Sheinbaum sostuvo que los elogios o críticas dirigidos desde el extranjero hacia distintos integrantes del gobierno mexicano pueden buscar provocar diferencias internas.
Según la presidenta, la estrategia consiste en hablar favorablemente de algunos funcionarios y cuestionar a otros con la intención de alimentar una confrontación dentro del gabinete.
“Ellos buscan de una u otra manera debilitar a los gobiernos”, señaló.
La mandataria agregó que esto ocurre, particularmente, con gobiernos que defienden posiciones soberanas.
También aseguró que los intentos por generar diferencias dentro del gabinete de seguridad no han tenido éxito debido a la coordinación que, dijo, existe entre las instituciones responsables de la seguridad nacional.
Sheinbaum mencionó la participación del Ejército, la Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, además de otras áreas del gobierno federal.
Para la presidenta, la coordinación entre los integrantes de su administración impide que las declaraciones externas generen las divisiones que, según acusó, algunos actores estadounidenses buscan provocar.
“También buscan influir en nuestras elecciones”
La presidenta fue cuestionada directamente sobre si consideraba que las declaraciones del director de la DEA representaban un respaldo político hacia García Harfuch.
Sheinbaum rechazó esa interpretación, aunque aseguró que desde Estados Unidos se ha buscado influir en los procesos electorales mexicanos.
“También influir en las elecciones nuestras, pero es un asunto de siempre”, afirmó.
La declaración coloca nuevamente en el centro de la discusión la relación entre México y Estados Unidos, una relación que Sheinbaum reconoció como uno de los asuntos más complejos que ha enfrentado desde que asumió la Presidencia.
La mandataria sostuvo que su gobierno busca mantener una relación de coordinación con Washington, pero insistió en que esa cooperación debe desarrollarse respetando la soberanía de México.
“Que se ocupen de los asuntos de allá, acá nos ocupamos nosotros de los asuntos de acá”, expresó.
Sheinbaum reconoce dificultades en la relación con Estados Unidos
Más adelante, la presidenta fue cuestionada sobre cuál ha sido la situación más difícil que ha enfrentado durante casi dos años de gobierno.
Su respuesta apuntó hacia la relación con Estados Unidos.
“Ha sido compleja la relación con Estados Unidos. Hemos buscado una buena relación, pero ha habido momentos de dificultades”, reconoció.
Entre los temas que mencionó se encuentran las diferencias relacionadas con aranceles y señalamientos realizados desde Estados Unidos contra funcionarios mexicanos.
A pesar de ello, Sheinbaum sostuvo que ambos países mantienen espacios de coordinación.
La postura del gobierno mexicano, insistió, es mantener la colaboración sin aceptar acciones que considere una vulneración a la soberanía nacional.
La DEA vuelve al centro de la polémica
Las declaraciones de Sheinbaum se producen después de meses de tensión pública entre el gobierno mexicano y la DEA.
En julio pasado, la presidenta rechazó declaraciones de Terry Cole sobre una supuesta conexión entre los cárteles y el gobierno mexicano, al considerar que se trataba de afirmaciones sin sustento. El gabinete de seguridad también rechazó esas expresiones y defendió la cooperación bilateral bajo principios de respeto a la soberanía y responsabilidad compartida.
Ahora, los comentarios positivos de Cole hacia García Harfuch volvieron a colocar a la agencia estadounidense dentro de la conversación política mexicana.
Para Sheinbaum, el mensaje es claro: no existe una división dentro de su gabinete de seguridad.
La presidenta defendió que los resultados en materia de seguridad son consecuencia de la coordinación entre las instituciones y aseguró que no podrían alcanzarse sin trabajo conjunto.
“No hay divisiones”
La mandataria aprovechó el tema para insistir en un mensaje que también ha repetido frente a las tensiones políticas dentro de Morena y la llamada Cuarta Transformación.
Sheinbaum sostuvo que dentro de su administración existe unidad y rechazó que las declaraciones provenientes del exterior puedan provocar fracturas.
Durante su Segundo Informe de Gobierno también había enviado un mensaje similar al afirmar que no existen rompimientos dentro de su movimiento.
Este miércoles, la presidenta volvió a defender esa postura.
Su mensaje hacia Washington fue que México mantendrá la coordinación en temas de interés común, pero que las decisiones políticas y electorales del país corresponden exclusivamente a los mexicanos.
Por ahora, la acusación de Sheinbaum abre un nuevo frente discursivo en una relación bilateral que ella misma reconoce como compleja.
Y dejó una frase que resume su postura frente a los supuestos intentos de generar divisiones dentro de su gobierno:
“Se topan con pared”.







