La tensión internacional volvió a escalar este jueves luego de que cerca de 40 países exigieran a Irán la reapertura “inmediata e incondicional” del estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles para el comercio mundial de petróleo.
El llamado se dio tras una reunión virtual convocada por el Reino Unido, donde gobiernos aliados coincidieron en que el bloqueo de esta vía marítima representa un riesgo directo para la economía global.
La ministra británica de Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, lanzó un mensaje contundente al señalar que Irán estaría intentando presionar al mundo mediante el control de esta ruta estratégica.
“Irán está tratando de tomar como rehén a la economía mundial en el estrecho de Ormuz. No deben salirse con la suya”, declaró.
Durante el encuentro, los países participantes no solo exigieron la reapertura inmediata, sino que también acordaron explorar posibles medidas de presión, incluyendo sanciones económicas y acciones políticas contra Irán.
El estrecho de Ormuz es considerado una arteria vital para el suministro energético global, ya que por ahí circula una parte significativa del petróleo que abastece a mercados de todo el mundo. Cualquier interrupción en esta zona tiene efectos inmediatos en los precios internacionales y genera incertidumbre en múltiples economías.
Hasta ahora, el gobierno iraní no ha emitido una respuesta oficial ante esta presión conjunta, mientras crece la preocupación por una posible escalada en el conflicto.







