¿Se acuerdan de Saguaro Energy?
Sí, aquella planta de licuefacción de gas natural que prometía convertir a Puerto Libertad en la nueva joya energética de México. La inversión histórica de 15 mil millones de dólares. Los miles de empleos. El desarrollo para el noroeste. El proyecto que colocaría a Sonora en el mapa mundial de las exportaciones hacia Asia.
Pues resulta que cada vez se parece más a uno de esos anuncios espectaculares que lucen muy bien en el boletín de prensa, pero que nunca terminan de aterrizar.
Y es una lástima, porque la idea original tenía sentido. La guerra entre Rusia y Ucrania abrió oportunidades para nuevos proveedores de gas natural y Sonora parecía estar en una posición privilegiada para aprovecharlas. Había mercado, había demanda y había empresas interesadas.
Con el paso del tiempo aparecieron los obstáculos: cambios de inversionistas, retrasos, litigios y costos cada vez más elevados.
A eso hay que agregarle los litigios. Organizaciones ambientalistas, empresas pesqueras y prestadores de servicios turísticos mantienen una batalla jurídica por los posibles impactos en el Mar de Cortés. No es un tema menor. Estamos hablando de uno de los ecosistemas marinos más importantes del planeta.
Tampoco ayuda que el proyecto contemple un gasoducto de cientos de kilómetros atravesando regiones donde la seguridad sigue siendo un desafío permanente. Ni que Puerto Libertad carezca hoy de buena parte de la infraestructura urbana y de servicios que demandaría una operación de semejante tamaño.
Lo interesante es que mientras los problemas crecen, los anuncios permanecen intactos.
En septiembre de 2024 el Gobierno del Estado celebró el proyecto como una inversión histórica. Los números eran impresionantes: miles de empleos, miles de millones de dólares y la promesa de convertir a Sonora en una potencia energética.
Dos años después, la planta sigue donde mismo: en las presentaciones, los comunicados y las declaraciones.
Nadie puede negar que era una apuesta ambiciosa. Lo que cada vez resulta más difícil es encontrar evidencias de que vaya a convertirse en realidad.
Y esa es una historia que los sonorenses ya conocemos demasiado bien.
Porque mientras no existan obras, operaciones y resultados concretos, Saguaro Energy terminará sumándose a la larga lista de proyectos anunciados con bombo y platillo que nunca llegaron a materializarse. Otra promesa rota del Gobierno del Estado.







