México cambió de categoría en el último Democracy Report 2026 del Instituto V-Dem, de la Universidad de Gotemburgo. Por primera vez lo clasifican como autocracia electoral.
El informe ubica el giro a partir de 2018, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador y el crecimiento de Morena. Desde entonces —señala— el partido concentra el poder: controla el Ejecutivo, tiene mayoría en el Congreso y empujó una reforma para elegir al Poder Judicial, lo que, según el estudio, abre la puerta a su politización.
Morena ganó de nuevo en 2024 y Claudia Sheinbaum asumió la presidencia. Para V-Dem, ahí se termina de cerrar ese proceso.
El reporte describe un escenario con pocos contrapesos. Habla de una oposición débil y de un Congreso que ya no funciona como límite real al Ejecutivo.
México sigue teniendo elecciones, pero el informe lo coloca en una “zona gris”: hay votaciones, aunque con retrocesos en libertades como la de expresión, participación de la sociedad civil y condiciones para una competencia plenamente equitativa.
El estudio forma parte de una medición global en 202 países, basada en cientos de indicadores. La tendencia general va en el mismo sentido: más países pierden calidad democrática y avanzan hacia esquemas más cerrados.
Hoy, según V-Dem, menos de un tercio de la población mundial vive en democracias liberales.







