SONORA.— El camarón mexicano enfrenta una batalla que ya no ocurre solamente en las granjas y en el mar. Productores de Sonora, Sinaloa y Nayarit han encendido las alarmas por el ingreso irregular de camarón procedente de Ecuador, fenómeno al que han bautizado como “huachicamarón”.
La denuncia apunta a una combinación que puede resultar devastadora para el sector: producto que presuntamente entra al país sin cubrir los impuestos correspondientes, posibles maniobras para evadir controles aduaneros y comercialización a precios con los que los productores mexicanos difícilmente pueden competir.
El problema ya es señalado por organizaciones del sector como una amenaza para las granjas, los empleos y la cadena productiva del camarón en el noroeste del país.
El camarón que está llegando más barato
De acuerdo con declaraciones de productores citadas por medios nacionales, durante los últimos meses se habría incrementado de manera considerable el ingreso de camarón ecuatoriano a México.
Raúl Leyva, presidente del Comité del Sistema Producto Camarón de Sinaloa, ha señalado que podrían estar ingresando entre 20 y 30 tráileres diarios por distintas rutas terrestres y ha cuestionado cómo es posible que esos cargamentos atraviesen las aduanas.
Los productores sostienen que una parte del producto entra de manera irregular y posteriormente es distribuida en diferentes puntos del país.
El señalamiento es especialmente delicado porque, según las organizaciones del sector, el camarón extranjero puede llegar al mercado mexicano a un precio considerablemente menor al del producto nacional.
¿Por qué le llaman “huachicamarón”?
El término nació para describir una práctica que los productores comparan con el llamado huachicol fiscal.
La acusación consiste en que camarón de origen extranjero entra al mercado mexicano mediante esquemas que permitirían evadir impuestos, controles de origen o trazabilidad.
En algunos casos, productores han denunciado que el camarón puede ser reempacado o comercializado sin información clara sobre su procedencia. También han advertido que existen productos que llegan con empaques que dificultan conocer su verdadero origen.
Por eso el término “huachicamarón” se ha convertido en una expresión recurrente dentro de las denuncias del sector.
Productores señalan a las aduanas
Uno de los puntos que más preocupa a los productores es precisamente la forma en que los cargamentos conseguirían ingresar al territorio mexicano.
Organizaciones acuícolas han denunciado públicamente una presunta complicidad de autoridades aduaneras, aunque estas acusaciones deberán ser investigadas y acreditadas por las autoridades correspondientes.
La magnitud del señalamiento ha llevado a productores a pedir que se revisen las rutas de entrada, documentación, fracciones arancelarias, origen declarado y condiciones sanitarias del camarón que llega desde el extranjero.
El problema no solamente sería económico.
El golpe también puede ser sanitario
Los productores han advertido que cuando un producto ingresa fuera de los canales regulares existe preocupación por la trazabilidad.
Es decir, puede resultar más complicado determinar con certeza dónde fue producido, bajo qué condiciones sanitarias fue procesado, cómo fue transportado y qué controles cumplió antes de llegar al consumidor.
En el caso del camarón, esta preocupación adquiere especial importancia debido a que se trata de un producto destinado al consumo humano.
Por ello, las organizaciones del sector han pedido que, además de revisar el aspecto fiscal y aduanero, se fortalezcan las inspecciones sanitarias.
Miles de empleos están en juego
La preocupación va mucho más allá del precio de venta.
La producción de camarón genera empleos directos e indirectos en granjas, laboratorios, empacadoras, transportación, comercialización y servicios relacionados con la actividad acuícola.
En Sinaloa, organizaciones del sector han estimado pérdidas millonarias y una afectación importante al empleo por el ingreso de camarón irregular. Sonora y Nayarit también aparecen entre los estados productores que han advertido sobre el impacto de esta competencia.
Cuando el precio del producto nacional cae por debajo del costo de producción, los productores enfrentan una decisión complicada: continuar sembrando con pérdidas o dejar de operar.
El problema ya golpea al noroeste
El fenómeno no se concentra en una sola ciudad.
Investigaciones y denuncias de productores han identificado puntos de almacenamiento y distribución en distintas entidades, entre ellas Sinaloa, Jalisco, Baja California, Tamaulipas, Chiapas y otras regiones del país.
Productores han señalado que el camarón extranjero puede recorrer largas distancias antes de llegar a los mercados donde finalmente se comercializa.
La preocupación para Sonora radica en que el estado forma parte de una de las principales regiones productoras de camarón del país y cualquier desplome prolongado en los precios puede terminar afectando la continuidad de las granjas.
¿Qué están pidiendo los productores?
Las organizaciones del sector han planteado que las autoridades federales revisen de manera exhaustiva el ingreso de camarón extranjero y determinen si existen irregularidades en las operaciones de comercio exterior.
También demandan mayores controles sobre el origen del producto y mecanismos que permitan identificar con claridad dónde fue producido y bajo qué condiciones llegó al mercado mexicano.
El objetivo, sostienen, es evitar que el producto ilegal compita en condiciones desiguales con quienes producen dentro del marco establecido.
Una industria que teme quedarse sin margen
La preocupación de los acuacultores puede resumirse en una pregunta: ¿cuánto tiempo puede sobrevivir una granja si tiene que competir contra un producto que presuntamente evade impuestos y controles?
Esa es precisamente la discusión que el llamado “huachicamarón” ha colocado sobre la mesa.
Mientras los productores piden que se investiguen las rutas de ingreso y las operaciones aduaneras, el sector camaronero mexicano enfrenta una presión adicional por los precios y la acumulación de producto sin vender.
Para Sonora, donde miles de familias dependen directa o indirectamente de las actividades pesqueras y acuícolas, el desenlace de este conflicto podría tener consecuencias económicas importantes.
Por ahora, las denuncias de contrabando y posibles irregularidades aduaneras son señalamientos hechos por representantes del sector y requieren investigación oficial para determinar responsabilidades.










