a Secretaría de la Defensa Nacional decidió mantener bajo reserva durante cinco años buena parte de la información relacionada con el viaje que realizó la presidenta Claudia Sheinbaum a Nueva York para asistir a la final del Mundial de Futbol 2026.
La clasificación impide conocer públicamente, por ahora, detalles sobre la aeronave utilizada, el itinerario, los pasajeros que acompañaron a la mandataria —sin contar a la tripulación y al personal militar— y los gastos derivados de la operación.
Entre la información que quedó fuera del acceso público se encuentran datos relacionados con combustible y derechos aeroportuarios, de acuerdo con la respuesta de la Sedena a una solicitud de transparencia.
¿Por qué se reservó la información?
La Sedena argumentó que divulgar esos datos podría representar un riesgo para la seguridad de las personas que viajan en las aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana utilizadas para apoyar las actividades de la Presidencia.
De acuerdo con la dependencia, revelar información sobre vuelos, aeronaves, pasajeros y operaciones podría permitir que grupos delictivos obtengan elementos para planear acciones contra pasajeros, tripulaciones, aeronaves u operaciones militares.
La solicitud de información había sido presentada mediante mecanismos de transparencia y buscaba conocer detalles de un viaje que ya había concluido.
El planteamiento también cuestionaba si conocer los gastos de la operación, el modelo de la aeronave y las personas que integraron la comitiva podía poner en riesgo operaciones militares vigentes.
La respuesta de la Secretaría de la Defensa Nacional fue reservar la información durante cinco años.
¿Por qué Sheinbaum viajó en un avión militar?
El traslado ocurrió el 19 de julio de 2026, cuando la presidenta viajó a Estados Unidos para asistir a la final del Mundial.
Originalmente, Sheinbaum tenía previsto trasladarse en un vuelo comercial, pero las condiciones meteorológicas provocaron la cancelación de ese servicio.
Ante esa situación, la mandataria utilizó una aeronave de la Secretaría de la Defensa Nacional para llegar a Nueva York.
La presidenta había informado previamente al Senado que acudiría a la final del Mundial después de recibir una invitación del presidente estadounidense Donald Trump. La comunicación se realizó conforme al artículo 88 constitucional.
El costo del viaje queda sin conocerse
Uno de los puntos que más interés genera en la información reservada es precisamente cuánto costó el traslado.
La clasificación impide conocer por ahora los gastos asociados con la operación aérea, entre ellos los relacionados con combustible y derechos aeroportuarios.
La reserva también dificulta conocer públicamente qué aeronave específica fue utilizada y quiénes viajaron con la presidenta, más allá de la tripulación y el personal militar contemplados en la propia solicitud.
Esto significa que el costo total de la operación no puede establecerse con la información que la Sedena decidió mantener reservada.
También hay información sobre el hospedaje
El viaje no sólo dejó dudas sobre el traslado.
La Oficina de la Presidencia tampoco proporcionó públicamente el nombre del hotel en el que se hospedó Sheinbaum durante su estancia en Nueva York.
De acuerdo con información obtenida mediante transparencia, aparece un gasto de 9 mil 409 pesos correspondiente al hospedaje de la presidenta.
La misma cantidad aparece para otros tres funcionarios, dos de ellos relacionados con labores de fotografía y video.
En conjunto, los registros consultados reportan alrededor de 37 mil pesos en esos conceptos, aunque no permiten identificar el establecimiento donde se hospedaron.
La discusión vuelve a la transparencia
La decisión de reservar la información vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cuánto deben revelar las instituciones públicas cuando se trata de viajes oficiales.
Por un lado, la Sedena sostiene que ciertos datos relacionados con aeronaves militares y sus pasajeros pueden representar un riesgo de seguridad si se hacen públicos.
Por otro, las solicitudes de transparencia buscan conocer cómo se utilizan los recursos públicos y cuánto cuestan las actividades realizadas por funcionarios.
En este caso, la dependencia decidió privilegiar el argumento de seguridad y mantener la información fuera del acceso público durante cinco años.
¿Qué se podrá conocer después?
La reserva establecida por la Sedena tiene una vigencia de cinco años.
Durante ese periodo, la información clasificada no estará disponible públicamente en los términos solicitados, salvo que existan modificaciones a la clasificación o circunstancias que permitan su desclasificación antes del plazo establecido.
Por ahora, quedan sin respuesta pública varios de los datos que rodearon el viaje presidencial: qué aeronave fue utilizada, quiénes viajaron en ella, cuánto combustible se consumió y cuál fue el costo total de la operación.
Lo que sí está documentado es que Sheinbaum viajó a Nueva York en una aeronave militar después de que el vuelo comercial que tenía previsto utilizar fuera cancelado debido a las condiciones meteorológicas.
El viaje terminó con la presidenta en el estadio para presenciar la final del Mundial.
Pero los detalles de cuánto costó llevarla hasta ahí permanecerán, por ahora, bajo reserva.






