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21 de octubre de 2026
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¿Qué pasa si la deuda de México supera 60% del PIB? Crecen riesgos para la economía

México cerró 2025 con una deuda pública neta equivalente a cerca de 54% del PIB y podría aproximarse al 60% en el corto plazo, un escenario que, según especialistas y organismos financieros, aumentaría la presión sobre las finanzas públicas y el perfil crediticio del país.

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La deuda pública de México se acerca al 60 por ciento del PIB y genera presión financiera
La deuda pública de México se acerca al 60 por ciento del PIB y genera presión financiera

La deuda pública de México se encuentra en una trayectoria ascendente y la posibilidad de que alcance o rebase el equivalente al 60% del Producto Interno Bruto (PIB) ha comenzado a generar preocupación entre analistas, especialistas y participantes de los mercados financieros.

El problema no se limita al tamaño de la deuda.

Una mayor carga financiera puede reducir el margen de maniobra de la Secretaría de Hacienda, elevar el costo de financiamiento y aumentar la presión sobre la calificación crediticia del país.

México cerró 2025 con una deuda pública neta equivalente a alrededor de 54% del PIB, una proporción considerablemente superior a la registrada al inicio del siglo.

En el año 2000, último de la administración de Ernesto Zedillo, el saldo de la deuda pública neta representaba alrededor de 19% del tamaño de la economía mexicana.

Desde entonces, el indicador mantuvo una tendencia de crecimiento a través de administraciones encabezadas por PRI, PAN y Morena.

De 19% a más de 50% del PIB

La evolución de la deuda muestra un aumento constante durante las últimas décadas.

Con Vicente Fox y Felipe Calderón, el indicador pasó de niveles inferiores a 20% del PIB a una proporción de 32.4%.

Posteriormente, durante la administración de Enrique Peña Nieto, la relación entre deuda pública y PIB subió de 32.4% a 44.8%.

Con Andrés Manuel López Obrador, el indicador pasó de 44.8% a 52.3%, superando por primera vez la mitad del tamaño de la economía nacional.

Durante los primeros meses de la administración de Claudia Sheinbaum, la tendencia continuó y la proporción de deuda respecto al PIB pasó de 52.3% a 53.6%, de acuerdo con las cifras y estimaciones planteadas en el análisis.

Para 2026, el debate se concentra ahora en la posibilidad de que México continúe acercándose al umbral de 60%.

¿Por qué preocupa que la deuda llegue al 60% del PIB?

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) ha advertido que las economías emergentes pueden ser más sensibles a cambios en las condiciones financieras cuando mantienen niveles elevados de deuda pública.

En estos países, una mayor deuda puede provocar que aumente la percepción de riesgo, especialmente si los mercados consideran que existen dificultades para reducir el déficit o mantener las finanzas públicas bajo control.

México pertenece al grupo de economías emergentes.

Por ello, un incremento sostenido de la deuda puede limitar la capacidad del gobierno para responder a nuevas presiones económicas.

El margen de Hacienda se reduce cuando una proporción cada vez mayor del presupuesto debe destinarse al pago de intereses y obligaciones financieras.

Esto deja menos espacio para reasignar recursos o responder a situaciones que exijan un mayor gasto público.

El déficit también presiona las finanzas

Desde 2025, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público puso en marcha una estrategia para reducir el déficit fiscal ampliado.

La meta planteada era llevarlo de un nivel de 5.8% en 2024 a alrededor de 3.5% en 2027.

Sin embargo, el menor dinamismo económico y las necesidades de gasto han complicado el proceso de consolidación de las finanzas públicas.

Si la deuda continúa creciendo como proporción del PIB, el esfuerzo para reducir el déficit podría enfrentar mayores obstáculos.

Un escenario de menor crecimiento económico combinado con mayores necesidades de financiamiento suele generar presión adicional sobre el presupuesto federal.

¿Está en riesgo el grado de inversión de México?

Mauricio González, integrante del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), ha planteado que una proporción de deuda superior al 60% del PIB podría representar un riesgo para el grado de inversión del país.

La pérdida del grado de inversión tendría consecuencias para el costo del crédito.

Cuando un país es considerado de mayor riesgo, los inversionistas suelen exigir mayores rendimientos para comprar su deuda.

Eso significa que el gobierno puede terminar pagando más intereses para financiarse.

El impacto tampoco se limita al sector público.

Un mayor costo financiero puede trasladarse a las condiciones de crédito de empresas, instituciones financieras y consumidores.

Actualmente, México mantiene una calificación soberana dentro del grado de inversión, aunque su posición frente a algunas agencias se encuentra cerca del límite.

El análisis también señala una diferencia entre la calificación formal del país y la manera en que determinados mercados están valuando algunas emisiones de deuda mexicana.

Los mercados ya exigen mayores rendimientos

Uno de los puntos que ha llamado la atención es el comportamiento de los bonos mexicanos.

De acuerdo con el análisis presentado, los mercados globales han llegado a exigir rendimientos que reflejan una percepción de riesgo superior a la que correspondería a la calificación formal de México.

El país mantiene una nota de BBB-, dentro del grado de inversión, mientras que algunas emisiones son valuadas por el mercado con niveles de rendimiento más cercanos a instrumentos considerados de mayor riesgo.

Esto provoca que México tenga que pagar tasas más elevadas en comparación con otros países que cuentan con una calificación similar.

Cada aumento en el costo de financiamiento representa una presión adicional para las finanzas públicas.

La deuda creció más rápido que la economía

Otro dato que alimenta el debate es la velocidad a la que ha aumentado la deuda frente al crecimiento económico.

Entre 2000 y 2025, la economía mexicana registró un crecimiento real promedio anual cercano a 2%.

Durante el mismo periodo, el endeudamiento público mantuvo un ritmo promedio de crecimiento superior.

Esta diferencia explica por qué la proporción de deuda respecto al PIB ha aumentado de manera considerable durante las últimas décadas.

El desafío para México no consiste únicamente en evitar que la deuda continúe creciendo.

También depende de que la economía sea capaz de crecer a un ritmo suficiente para sostener las necesidades financieras del gobierno.

Una economía con mayor crecimiento puede absorber mejor los niveles de endeudamiento.

Pero cuando el crecimiento pierde fuerza y las necesidades de gasto aumentan, la relación entre deuda y PIB puede deteriorarse con mayor rapidez.

El debate rumbo al 60%

La posibilidad de que México se acerque al equivalente de 60% del PIB en deuda pública abre un nuevo debate sobre la política fiscal del país.

No existe un número único que, por sí solo, determine automáticamente la pérdida del grado de inversión.

Las agencias calificadoras también toman en cuenta otros factores, como el crecimiento económico, los ingresos públicos, el costo financiero de la deuda, la estabilidad institucional y la capacidad del gobierno para corregir desequilibrios.

Sin embargo, para especialistas consultados y organismos internacionales, un aumento persistente del endeudamiento puede elevar la vulnerabilidad de una economía emergente.

El reto para Hacienda será reducir el déficit sin frenar todavía más el crecimiento y, al mismo tiempo, evitar que el pago de intereses absorba una parte cada vez mayor de los recursos públicos.

México se acerca a una zona donde cada punto adicional en la relación deuda/PIB podría aumentar las preguntas sobre la capacidad del país para mantener la estabilidad de sus finanzas y conservar la confianza de los mercados.

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