El abatimiento de “El Mencho” en un operativo eficiente de las Fuerzas Armadas Mexicanas, en coordinación con inteligencia de seguridad de Estados Unidos, es un testimonio dirigido a todo el mundo: el gobierno de Claudia Sheinbaum combatirá a los criminales. El golpe al Cártel Jalisco Nueva Generación, una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo, instaura una red de cuestionamientos que ponen nerviosos a los mexicanos. ¿Qué pasará con el cártel si su capo está muerto? ¿Se desatará una batalla territorial entre otros líderes? ¿Se organizarán pacíficamente? ¿El Estado mexicano perseguirá estratégicamente a sus demás líderes? ¿La inseguridad crecerá en los territorios que cuentan con su presencia?
Las respuestas son complejas. Resolver la crisis de inseguridad del país es el reto más grande del Estado mexicano; hasta ahora, ningún gobierno ha podido lograr la pacificación a pesar de utilizar distintos métodos. Lo que es una realidad, sin conocer a profundidad todas las causas, es que el gobierno de la presidenta Sheinbaum ha cambiado el paradigma: a los criminales peligrosos se les enfrentará. El sexenio de López Obrador llegó a justificar acciones criminales, aligerando el discurso de criminalización hacia los narcotraficantes. Sheinbaum y Harfuch, con la constante presión de Estados Unidos, decidieron rediseñar la estrategia y empezar a hacerle frente a los cárteles en diversas áreas, y lo ocurrido el 22 de febrero es la prueba más grande de que en México no gobernarán los criminales.
Me parece una acción de tal magnitud que simbólicamente representa un cambio absoluto de paradigma. Piénsalo un poco: abatieron con éxito al criminal más temible del país. A pesar de la ola de incidentes ocurridos luego de su persecución, el Ejército mexicano pudo restablecer el orden. La gran pregunta es: ¿lo podrá seguir haciendo? Si es así, hablamos de un triunfo colosal, del renacimiento de una autoridad moral, del incremento de legitimidad de este gobierno ante los ciudadanos y ante el mundo. El reto para la Guardia Nacional es contener los daños de posibles luchas territoriales y seguir, con asertividad, combatiendo y debilitando al cártel predominante en el país.
Hoy, el Estado mexicano logró un hito que parecía imposible, pero solo es el comienzo de retos gigantescos para volver a marcar con claridad que los criminales no pueden operar en paz. Ya bastante daño han hecho: sanguinarios que incluso instalan campos de exterminio. Puede ser el inicio de un México que ahora sí se regenera nacionalmente, porque las heridas profundas de nuestra nación han sido propiciadas por la perversa alianza entre criminales y el poder político.
Un reconocimiento a todos los soldados mexicanos que arriesgaron su vida para cumplir con su deber por el bien del país. Un sentido pésame a los familiares y amigos de 25 elementos que murieron intentando hacer de este país un mejor lugar. Que en honra a su memoria sigamos trabajando por la paz de los mexicanos.






