Los Ángeles, California.— El debate sobre hasta dónde debe llegar el desarrollo de la inteligencia artificial sumó un nuevo capítulo con Mark Zuckerberg, quien defendió que la tecnología debe utilizarse para empoderar a las personas y no quedar concentrada en manos de unos cuantos.
Durante su participación en Meta Connect 2026, el director ejecutivo de Meta sostuvo que permitir que las personas tengan acceso a herramientas cada vez más avanzadas de inteligencia artificial puede contribuir a construir un futuro seguro.
Su postura llega en medio de un creciente debate internacional sobre si los gobiernos deberían establecer mayores controles sobre las empresas que desarrollan sistemas de IA cada vez más capaces.
Zuckerberg también recurrió a un término que ha ganado presencia en los últimos días: “superinteligencia”.
El concepto fue utilizado recientemente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció que la documentación oficial estadounidense comenzará a utilizar “superinteligencia” en lugar de “inteligencia artificial”.
Zuckerberg quiere que la IA llegue a las personas
Durante su intervención, Zuckerberg defendió la idea de que el poder de los sistemas avanzados de inteligencia artificial no debería quedar concentrado en unas cuantas empresas, gobiernos o expertos.
“Empoderar a las personas” con IA, dijo, representa una vía hacia un futuro seguro, aunque reconoció que esta postura se ha convertido en un asunto “sorprendentemente controvertido”.
El planteamiento forma parte de una visión que Meta ya había expuesto semanas atrás: que la llamada superinteligencia debería estar disponible para la mayor cantidad posible de personas.
En un texto publicado por Meta, la compañía sostiene que la tecnología podría pasar de responder preguntas y realizar tareas rutinarias a ayudar en el descubrimiento de nuevos conocimientos y soluciones.
¿Por qué Zuckerberg no quiere frenar el desarrollo de la IA?
La posición de Zuckerberg no surgió de la nada.
El 16 de septiembre, el CEO de Meta señaló que no considera necesario establecer una desaceleración coordinada entre las empresas que desarrollan inteligencia artificial.
Su argumento es que cada laboratorio tiene la responsabilidad y los incentivos para desarrollar sus modelos de manera segura.
Zuckerberg también ha planteado que la competencia entre empresas, la confianza de los usuarios y la responsabilidad por los productos que lanzan pueden funcionar como incentivos para mejorar la seguridad de los sistemas.
La postura lo coloca en una posición diferente a la de otros dirigentes de empresas tecnológicas que han respaldado medidas para reducir el ritmo de desarrollo mientras se estudian con mayor profundidad los riesgos de sistemas cada vez más avanzados.
El término que ahora genera atención: “superinteligencia”
La palabra volvió a aparecer con fuerza esta semana.
Trump la utilizó el 22 de septiembre durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, al anunciar que Estados Unidos cambiaría en sus documentos oficiales la expresión “inteligencia artificial” por “superinteligencia”.
Un día después, Zuckerberg utilizó también el concepto durante Meta Connect.
El empresario habló de una posible “superinteligencia personal” y presentó la idea como una tecnología que podría llegar a miles de millones de personas.
De acuerdo con Zuckerberg, el objetivo no debería ser simplemente automatizar tareas, sino utilizar sistemas cada vez más avanzados para ayudar a las personas a crear, descubrir y resolver problemas.
El debate está lejos de terminar
Mientras Meta apuesta por continuar desarrollando sus sistemas, otros líderes tecnológicos han advertido sobre los riesgos que puede representar una carrera acelerada hacia modelos de inteligencia artificial mucho más capaces.
El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, y otros líderes de la industria han planteado la necesidad de reducir o coordinar el ritmo de desarrollo ante posibles riesgos asociados con sistemas avanzados.
La discusión, por tanto, ya no se limita a qué puede hacer la IA.
La pregunta que comienza a dominar el debate internacional es quién debe establecer los límites, quién debe supervisar a las empresas y qué grado de control deberían conservar las personas frente a sistemas cada vez más autónomos.
Zuckerberg sostiene que concentrar ese poder no es la respuesta y apuesta por ampliar el acceso.
Otros sectores consideran necesario aumentar la supervisión y establecer reglas antes de que las capacidades de estos sistemas avancen todavía más.
Por ahora, la carrera continúa y Meta quiere estar entre las empresas que definan cómo será esa siguiente etapa.
Y en el centro de esa apuesta aparece una palabra que hasta hace poco parecía reservada para escenarios futuristas: superinteligencia.






