Durante mucho tiempo nadie parecía haber volteado a ver Hermosillo. La conversación política estaba concentrada en la gubernatura, como si el destino de la capital pudiera esperar otros tres años. Pero el tablero comenzó a moverse.
Quien decidió no esperar fue Alejandro López Caballero. Empezó a construir una ruta propia recorriendo colonias, impulsando acciones de recarpeteo y rehabilitación de espacios deportivos. Más allá de las preguntas sobre el origen de los recursos o la estrategia detrás de esas acciones, lo cierto es que fue de los primeros en ocupar el territorio y en enviar un mensaje: Hermosillo también está en juego.
Mientras tanto, Paulina Ocaña se adelantó a los tiempos. Arrancó con intensidad, generó conversación y dio la impresión de que sería la primera en marcar el ritmo. Sin embargo, conforme pasaron las semanas, ese impulso inicial pareció desacelerarse y hoy su presencia ya no se percibe con la misma fuerza que al principio. Se especula que no le gustó el apoyo oficial hacia Fernando Rojo de la Vega; o el aparente premio de consolación que le estan armando a Froylan Gámez.
En ese escenario apareció Antonio Astiazarán moviendo sus piezas y dejando ver tres perfiles.
Por un lado, Flor Ayala. Nadie puede cuestionar su experiencia electoral ni su conocimiento de las campañas. Sin embargo, en la política es muy importante mantenerse vigente, y en la última década, su presencia política no han sido muy constante. Aunque el respaldo que le acaba de dar el exgobernador Eduardo Bours puede ayudarla a recuperar terreno y reforzar alianzas.
Después apareció Ramón Corral, un perfil fresco, distinto y con una imagen renovada. El reto fue que Hermosillo terminó siendo una plaza mucho más exigente de lo previsto y el entusiasmo inicial pareció quedarse corto frente a la necesidad de recorrer permanentemente el territorio.
Y finalmente está Daniel García. Con cautela comenzó a asomarse al escenario político, aunque todavía no queda claro cuál es su verdadera apuesta: si busca competir por un espacio local dentro de la colonia Pitic o si realmente pretende construir una candidatura con alcance para toda la ciudad y no solo la famosa J electoral.
Quien tampoco sorprendió fue Gildardo Real. Muchos esperaban su decisión desde hace dos o tres años y, finalmente, dio el paso, ¡salió del clóset electoral!. Llegó un poco tarde al arranque, con algunos costos políticos acumulados, pero ya comenzó a hacer lo que exige cualquier aspiración: recorrer, reunirse y construir presencia.
Al final, todos están haciendo su parte. Todos buscan posicionarse, recorrer colonias, aparecer en la conversación pública y construir una estructura.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿a quién realmente le va a alcanzar cuando llegue la hora de las definiciones?
Porque una cosa es comenzar la carrera… y otra muy distinta es cruzar primero la meta.
Esto es lo que se comenta esta semana en Plaza Zaragoza.







