UNA EXPRESIÓN CON HISTORIA*
Durante generaciones, a Hermosillo se le conoció popularmente como “pueblo bicicletero”, una expresión que evocaba una ciudad de tamaño manejable donde la bicicleta era parte cotidiana del paisaje urbano. Lo que antes se decía casi con cariño hoy merece una relectura crítica, porque el mundo cambió de sentido mientras Hermosillo se quedó detenido en el suyo.
🌍 EL MUNDO SÍ SE VOLVIÓ BICICLETERO
Hoy son las grandes capitales del planeta las que merecen ese título. París, Oslo, NY, San Francisco, , Madrid, Berlín, Oslo, Copenhague, Estocolmo y Berlín han transformado sus calles en auténticas redes ciclistas, con carriles confinados, semaforización propia y una cultura vial que prioriza al ciclista y al peatón por igual. Decenas de ciudades estadounidenses siguen el mismo camino. La bicicleta dejó de ser un símbolo de escasez para convertirse en el estandarte de la modernidad urbana, la salud pública y la lucha contra el cambio climático.
🏜️ EL REZAGO MEXICANO Y EL SONORENSE Y OBVIO EL HERMOSILLENSE
Mientras tanto, Hermosillo exhibe una paradoja incómoda. La ciudad cuenta con más de 200 kilómetros de infraestructura ciclista registrada, pero colectivos como Cultura Bike advierten un rezago del 75% respecto a lo que realmente se necesita: rutas fragmentadas, sin conexión entre el norte y el sur de la ciudad, concentradas en unos cuantos corredores. El problema no es solo de cantidad, sino de respeto. Y YO HAY QUE SUMARLE A ESA FALTA DE CULTURA POR EL RESPETO A LOS CICLISTAS Y TAMBIÉN A LOS PEATONES, LA PÉSIMA SEÑALIZACIÓN Y LA POQUÍSIMA INVERSIÓN EN MANTENER LA CICLOVÍA DECENTEMENTE ..Automovilistas invaden ciclocarriles para rebasar, dañan los confinamientos y desplazan a los ciclistas hacia zonas de riesgo. El costo se mide en vidas: solo en el último año se registraron once muertes de ciclistas y motociclistas en la vía pública.
⚠️ UNA VERGÜENZA QUE DEBE MOVILIZARNOS
El contraste entre lo que Hermosillo fue y lo que hoy son las ciudades verdaderamente bicicleteras del mundo debe leerse como una alerta, no como una anécdota nostálgica. No se trata solo de pintar más carriles, sino de construir cultura vial: educación, señalización efectiva, sanciones reales a quien invade o irrespeta la infraestructura, y conectividad real entre colonias. La ciudad que alguna vez presumió su identidad ciclista tiene la oportunidad —y la obligación— de recuperarla, pero con los estándares del siglo XXI, no con la nostalgia del siglo pasado.
CÓMO SONORENSE Y CÓMO HERMOSILLENSE , ESTOY CONSCIENTE DE LO TERRORÍFICO, QUE SE HA VUELTO HERMOSILLO EN MATERIA DE TRÁFICO, PRINCIPALMENTE DE VEHÍCULOS DE CARROS CHUECOS Y DE TODO TIPO Y DE LO HORRIBLE QUE VIVIMOS LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS, CUANDO MENOS POR LOS BACHES DONDE QUIERA QUE UNO TRANSITA. POR ESO SEGUIREMOS SIENDO UN PUEBLO BICICLETERO, PERO DE TERCER MUNDO.







