Entretelones
Samuel Valenzuela
Litio
Reconocemos abordaje al vuelo en los Entretelones anteriores respecto a los temas del libramiento ferroviario Ímuris-Nogales, el llamado Tren Fantasma, y la planta de licuefacción de gas natural en Puerto Libertad; nos faltó ser más precisos porque tales obras no dependen de la voluntad política y presupuestal del gobernador Alfonso Durazo Montaño.
Tales proyectos competen allá en altas esferas del gobierno federal, el ejército mexicano y a élite financiera trasnacional, mercaderes de energéticos en sus diversas presentaciones y son dichas instancias las responsables de sacarnos de dudas sobre el status actual del megaproyecto en Puerto Libertad que supone una inversión de 15 mil millones de dólares y la instalación de un gasoducto desde Texas sobre un trazo a través de 10 municipios de Sonora.
El proyecto Saguaro de la empresa Mexico Pacific quedó en un callejón sin salida al prosperar impugnaciones judiciales y reclamos de organizaciones ambientalistas por los riesgos para el ecosistema del llamado acuario del mundo, así como la pesca, afectando por igual a Sonora, las dos bajas California y Sinaloa.
Desde marzo del año pasado las obras están paralizadas, incluidas las del gasoducto Sierra Madre, fuertemente cuestionado y con litigios abiertos de parte de comunidades ejidales de Sonora y Chihuahua, porque según los amparos tramitados y conseguidos, representa riesgos para pastizales, manantiales y ecosistemas silvestres, además de amenazar la ganadería y otros medios de vida.
En ese caso, más o menos ha fluido la información, no así en lo que se refiere a la mudanza de las vías del tren desde Ímuris hasta nogales, mediante una ruta libramiento, que a cargo de la SEDENA de inicio se anunció se ejecutaría con una inversión de 9 mil millones de pesos, pero en septiembre pasado se dijo que para concluir esa obra se requerirían 17 mil millones de pesos más.
Amistades de Nogales avisan evidente suspensión de las obras desde los últimos meses de 2025; aseguran inestabilidad de suelos en el magno túnel bajo la colonia Buenos Aires, así como fallas estructurales en puentes y en las mismas vías y durmientes, además de evidentes retrasos del proyecto en general y del cronograma planteado de inicio.
Esperamos con esto suplir omisiones reclamadas y sí, coincidir en que, en todo caso, el fiasco mayor, el monumental fiasco de los anuncios hechos a partir de 2021, es el litio, hasta ahora generador de múltiples onanismos intelectuales y no producir ni un gramo de ese codiciado mineral.
Recordamos aquella escandalosa parafernalia en torno al yacimiento de casi 14 kilómetros de largo, poco más de dos de ancho y hasta 400 metros de profundidad, con expectativas de su existencia a lo largo de la sierra desde Bacadéhuachi hasta Sahuaripa y luego aquel evento donde se firmó el decreto de Nacionalización que declara Reserva Minera de Litio en casi 235 mil hectáreas en 7 municipios de la zona serrana de la entidad.
Y como lo que venía era una jauja similar al del petróleo, hasta se creó la paraestatal LitioMx, con pretensiones similares a Pemex, nombrándose como titular a un digno hijo de su padre, el wevonazo Pablo Taddei, quien como se sabe, es un vegetal más de adorno en esas reducidas oficinas allá en exclusivo sector de la Ciudad de México.
Se aseguraba que el procesamiento de litio en arcillas no impactaba para nada a los costos de producción; que empresas como Tesla ya proyectaban instalar una planta automotriz en territorio sonorense, y a través del Plan Sonora de Energías Sostenibles se cabildeaba la instalación de una fábrica de baterías con una inversión público privada, sin faltar las ínfulas patrioteras porque una empresa china se había quedado sin el cuadro y sin la estampa al invalidarse sus concesiones mediante decreto expropiatorio.
Ese inminente salto a la electromovilidad en Sonora y punto de fusión con impacto en todo el país, dio lugar hasta estupideces como aquella protagonizada por la frívola diputada Dato Protegido, quien piquito en mano extrajo una piedrita y festinar con un bailecito zapateado, ridículo que hasta se atrevió a postear en sus redes sociales.
Al menos en el caso de la planta en Puerto Libertad y el tren fantasma se advierten avances y hasta posibilidades de que en el primero de los casos, los fallos judiciales sean revertidos y se permita correr los riesgos alegados en el Mar de Cortés o en el segundo, por fin la federación y la SEDENA asignen recursos presupuestales para reiniciar las obras del libramiento ferroviario, pero en el caso del litio no se advierte ninguna posibilidad de sacarle algún provecho para el corto y mediano plazo.
En fin, la nacionalización del litio detuvo los trabajos de proyección de la empresa Bacanora Litio, subsidiaria de gigantesco corporativo chino Ganfeng Lithium, el mayor productor y proveedor de compuestos de litio de China para Tesla, además de derivados para semiconductores y chips para teléfonos inteligentes, fabricar vidrios, cerámicas resistentes al calor y hasta para tratamientos médicos,
sin que se sepa nada sobre el estado de sus litigios en contra de la expropiación de superficies concesionadas y decreto de nacionalización.
Como sea, lo ocurrido con ese gran fiasco se puede resumir que si el litio no es procesado y explotado por el Estado Mexicano, no lo hará nadie y mientras tanto, habitantes de Bacadéhuachi y de comunidades aledañas se fueron con la finta y creyeron en el optimismo gubernamental para hasta hacer inversiones en materia inmobiliaria y para el comercio y así estar en condiciones de atender la demanda del boom que creyeron era inminente desde 2022.
Como consuelo sirva subrayar que si bien dicho metal tiene un potencial de energía limpia, su explotación y procesamiento requiere grandes cantidades de agua y puede tener graves consecuencias para el medio ambiente, y como se sabe, en materia hídrica Sonora no está para bollitos.
En mejor onda, fue anunciada la construcción de un campus de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Hermosillo, para mediante una inversión federal de 112 millones de pesos, comenzar a operar a partir de septiembre próximo.
El gobernador Durazo Montaño y la rectora Alma Xóchitl Herrera hicieron el anuncio correspondiente en una reunión en la que también estuvo, el titular de la SEC, Froylán Gámez Gamboa, además de darse a conocer la apertura de casi cinco mil espacios de bachillerato para el próximo ciclo escolar.
Se me hace muy ojona para que sea paloma, pero si dicen que en cinco meses tendrán listo un campus universitario, pues les vamos a creer, aunque por lo pronto no se informa de su ubicación ni a su capacidad de matrícula y solo se sabe que contará con una oferta académica adaptada a las necesidades regionales y orientada al pensamiento crítico, la innovación educativa y la responsabilidad social.
A propósito del siempre milagroso y ya mentado Plan Sonora de Energías Sostenibles, el gobernador le atribuyó que Sonora se ubique entre las entidades con menor persistencia de pobreza laboral, al colocarse en el séptimo lugar nacional con 59.7 por ciento, de acuerdo con el Semáforo de Movilidad Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Según el informe, la entidad forma parte del bloque de desempeño favorable al registrar una menor proporción de hogares que permanecen en situación de vulnerabilidad económica entre 2024 y 2025, en comparación con otras regiones del país.
El indicador mide la persistencia de hogares cuyos ingresos laborales no alcanzan para adquirir la canasta alimentaria, y refleja, según el estudio, el nivel de resiliencia económica de las entidades federativas. “Hemos tenido muy buenos resultados en la reducción de la pobreza laboral en el estado y eso se debe al impulso que hemos dado a las industrias y a la actividad de exportación”, expresó el gobernador de Sonora.
Y de acuerdo con el más reciente informe del Instituto V-Dem con sede en Suecia, México dejó de ser una democracia y es considerado desde hace dos años una “autocracia electoral” y por debajo de naciones como India, Perú y Senegal en estándares democráticos.
Mediante el análisis de los resultados de 600 indicadores, la democracia mexicana ya se ha derrumbado tras un proceso de deterioro que ubica al país en la categoría de autocracia electoral, una fase en la que persisten elecciones formales, pero se debilitan los contrapesos institucionales, como resultado de un desmontaje gradual del régimen democrático en los últimos siete años.
El instituto sueco de referencia, actualmente contabiliza 57 autocracias electorales y 35 autocracias cerradas, frente a 31 democracias liberales y 56 democracias electorales entre 179 países evaluados. El informe concluye que los niveles promedio de democracia en el mundo han retrocedido a parámetros similares a los de 1978 y referente a la situación en México lanza una advertencia final: “Si una democracia comienza a autocratizarse, es más probable que colapse a que sobreviva”.






