Ciudad de México.— El cierre de marzo dejó una fotografía clara de lo que pasa cuando la incertidumbre domina: los mercados dudan, el dinero busca refugio… y el petróleo se dispara.
Aunque surgieron señales de que Irán estaría dispuesto a poner fin al conflicto, eso no fue suficiente para calmar del todo a los inversionistas. Las bolsas en Estados Unidos y México lograron repuntar en la última sesión del mes, pero no evitaron cerrar con pérdidas acumuladas.
El S&P 500 cayó 5.1% durante marzo, firmando su peor trimestre desde 2022. El Nasdaq tampoco escapó del golpe, con una baja mensual de 4.75% y una caída de más de 7% en lo que va del año.
En México, el panorama fue mixto. El Índice de Precios y Cotizaciones logró avanzar en la última jornada, pero acumuló una caída mensual cercana al 4%. Aun así, el primer trimestre dejó números positivos, siendo el mejor arranque desde 2023.
Detrás de estos movimientos hay un factor común: el miedo. El conflicto en Medio Oriente encendió alertas, elevó el precio del petróleo y cambió las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos.
Analistas advierten que el encarecimiento de la energía está presionando la inflación, lo que reduce las probabilidades de que la Reserva Federal relaje su política monetaria en el corto plazo. En otras palabras, el dinero seguirá caro por más tiempo.
El dólar también aprovechó el escenario. Se fortaleció frente a otras divisas, mientras que el peso mexicano registró una depreciación superior al 4% en marzo, una de las más pronunciadas en meses recientes.
Pero si hubo un claro ganador en todo este escenario, fue el petróleo.
A pesar de cerrar el mes con una ligera baja en la última jornada, el crudo acumuló ganancias extraordinarias. El Brent subió más de 43% en marzo y supera el 70% en lo que va del año, alcanzando niveles que no se veían desde 2022.
El West Texas Intermediate también se mantuvo fuerte, con incrementos superiores al 50% en el mes y más del 77% en el acumulado anual.
Incluso el gas natural reflejó el impacto del conflicto, especialmente en Europa, donde los precios se dispararon más de 60% en marzo.
Así, mientras los mercados financieros navegan entre pérdidas, incertidumbre y ajustes, el petróleo se posiciona como el gran beneficiado de un entorno marcado por la tensión global.










