La carrera espacial acaba de entrar en una nueva etapa. La NASA confirmó que este mismo año comenzará la instalación de la futura base humana en la Luna con el envío de un aterrizador no tripulado desarrollado por Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos.
La misión despegará entre septiembre y noviembre y marcará el primer intento financiado por una empresa privada para comenzar la construcción de infraestructura lunar.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, informó desde Washington que el módulo elegido para esta misión será el Blue Origin Mark One Endurance, diseñado para aterrizar en el polo Sur de la Luna, específicamente en la cresta del cráter Shackleton.
La misión llevará por nombre “Moon Base One” y tendrá como objetivo preparar las condiciones necesarias para futuras operaciones humanas en la superficie lunar.
Además de transportar equipo científico de la NASA, el aterrizador pondrá a prueba sistemas tecnológicos que serán utilizados posteriormente en misiones tripuladas.
La agencia espacial explicó que antes de finalizar 2026 se realizarán otros dos lanzamientos similares. Uno de ellos estará a cargo de la empresa estadounidense Astrobotic Technology, que enviará más de 500 kilogramos de carga y un róver a la Luna.
La tercera misión será desarrollada por Intuitive Machines y buscará investigar anomalías magnéticas detectadas en distintas regiones del satélite natural.
Todo forma parte de un ambicioso proyecto impulsado por la NASA para establecer una presencia humana permanente en la Luna durante la próxima década.
De acuerdo con el plan presentado por la agencia espacial, entre 2026 y 2029 se realizarán 25 lanzamientos y 21 alunizajes para transportar más de cuatro toneladas de materiales y equipo.
Posteriormente, entre 2029 y 2032, se instalará infraestructura más compleja para recibir misiones tripuladas semestrales.
El científico español Carlos García Galán explicó que la futura base lunar contará con redes de comunicación, sistemas de navegación, drones, vehículos lunares y generación de energía mediante sistemas solares y nucleares.
Sin embargo, uno de los mayores retos será sobrevivir a las temperaturas extremas de la Luna, donde durante el día se pueden alcanzar más de 120 grados centígrados y durante la noche descender por debajo de los -120 grados.
La NASA apuesta a que el polo Sur lunar permita acceder a reservas de hielo que podrían utilizarse para producir agua y combustible, facilitando así la permanencia humana en futuras misiones.
Con este proyecto, la Luna dejaría de ser únicamente un destino de exploración para convertirse en el próximo territorio habitado fuera de la Tierra.







