MULATOS, SONORA: DE LAS PEPITAS EN EL RÍO AL ORO INDUSTRIAL DEL SIGLO XXI | UNA FOTOGRAFÍA QUE DESPERTÓ LA MEMORIA

Una imagen en la página de Facebook Detectando Sonora — una mano abierta llena de pepitas de oro — me transportó de golpe décadas atrás. A la sierra. A los olores del monte sonorense. A las historias que mi abuelo, don Fernando Ocaña, y mi padre nos contaban con la misma naturalidad con que otros hablan del trabajo en el campo. Porque para ellos, el oro no era un símbolo de riqueza abstracta. Era el río. Era la pica. Era la mula cargada de frascos que salía de Mulatos rumbo a El Paso, Texas — cruzando la frontera a veces sin más documento que la palabra.
Estamos hablando de los años 30 y 40 del siglo pasado. Y de un lugar que hoy pocos conocen pero que lleva oro en sus entrañas desde siempre: Mulatos, municipio de Sahuaripa, en la Sierra Madre de Sonora, en la frontera con Chihuahua.
⛏️ LAS RAÍCES DE UNA ESTIRPE MINERA
Mi bisabuelo nació allá. Mi abuelo también. Y mi padre. Tres generaciones que conocieron ese cerro antes de que alguien supiera cuántas onzas valía. Trabajaban a pico y pala, sacaban pepitas del río con la paciencia del que sabe que la sierra no miente, y emprendían el camino en mula — kilómetros de vereda serrana — hasta llegar a Ciudad Juárez y cruzar a El Paso a vender su cosecha de oro.
De adolescente tuve la fortuna de visitar la Mina El Tigre, en los rumbos de Esqueda, municipio de Nacozari — otra joya minera de la sierra sonorense ligada a nuestra familia. Y ya de adulto, cerca de los 30 años, viví uno de los momentos más significativos de mi vida: sobrevolé en helicóptero la sierra hasta llegar a Mulatos. Ver desde el aire esa tierra donde nació mi sangre fue una de esas experiencias que no se explican, solamente se sienten.
🏭 LO QUE HOY ES MULATOS
Ese mismo suelo que mi abuelo trabajó a mano hoy es uno de los yacimientos auríferos más importantes del noroeste de México. La minera canadiense Alamos Gold Inc., a través de su filial mexicana Minas de Oro Nacional S.A. de C.V., opera desde 2005 la Mina Mulatos — una operación de tajo abierto con reservas superiores a 4.1 millones de onzas troy de oro. El proyecto La Yaqui Grande, parte del mismo distrito minero, extendió la vida útil de la operación al menos cinco años más, con una producción planeada de 120 mil onzas anuales, tras una inversión de 170 millones de dólares entre 2020 y 2022.
La misma tierra. El mismo oro. Ahora con dinamita, maquinaria pesada y capital extranjero.
⚖️ EL ORO TIENE DOS CARAS
No todo brilla. La riqueza del subsuelo contrasta con la realidad de quienes habitan la superficie. Contaminación de arroyos, estrés hídrico, comunidades afectadas. El debate entre desarrollo minero y derechos comunitarios sigue abierto — y es una conversación que Sonora no puede seguir postergando.
Mi abuelo vendía su oro en frascos, en El Paso, sin hacerle daño a nadie. La escala cambió. Las preguntas también.
✨ LA ENERGÍA QUE NO CAMBIA
Pero más allá de los números y las controversias, hay algo que no cambia: la energía de esa tierra. Quien ha pisado la sierra sonorense — quien ha visto amanecer entre los cerros de Sahuaripa, quien ha escuchado el río Mulatos correr — entiende por qué generaciones enteras entregaron su vida a esas piedras.
Yo lo entendí desde niño, escuchando a mi abuelo. Lo confirmé cuando lo vi desde el aire. Y lo recuerdo cada vez que alguien me muestra una fotografía con una mano llena de pepitas de oro.
Sonora no es solo tierra. Es memoria. Y la memoria aquí tiene brillo de oro.
Luis Fernando Heras — SonoraStar

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