Ciudad de México.— Morena finalmente abrió las tablas de las encuestas con las que definió a sus 17 coordinadores estatales rumbo a las elecciones de 2027, pero los números requieren una lectura más detallada: el porcentaje de preferencia de un aspirante no se convirtió automáticamente en el mayor puntaje final.
La dirigencia nacional del partido presentó este martes los resultados y explicó la metodología utilizada para seleccionar a quienes encabezarán las llamadas Coordinaciones Estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en las entidades donde el próximo año se renovarán gubernaturas.
El proceso contempló 16 encuestas para 17 entidades, debido a que en San Luis Potosí la definición se realizó mediante consenso y no a través de una medición comparable con las demás entidades.
Y ahí aparece uno de los puntos que más llaman la atención de las tablas: el resultado final no fue determinado simplemente por quién registró el mayor porcentaje de preferencia.
¿Cómo repartió Morena los puntos?
De acuerdo con la metodología presentada por el partido, cada ejercicio podía alcanzar un máximo de 10 puntos.
Pero esos 10 puntos estaban distribuidos entre ocho variables con diferentes pesos:
- Opinión positiva: 2 puntos
- Honestidad: 1.25 puntos
- Cercanía con la gente: 0.25 puntos
- Conocimiento del estado: 0.25 puntos
- Cumplimiento de la palabra: 0.25 puntos
- Quién es considerado buen candidato: 1 punto
- Disposición a votar por el perfil: 2 puntos
- Preferencia como candidato de Morena, PT o PVEM: 3 puntos
Esto significa que un aspirante podía obtener un porcentaje alto en una pregunta, pero no necesariamente quedarse con la mayor puntuación general.
La diferencia resulta especialmente visible cuando se revisan algunos de los resultados publicados por Morena.
Chihuahua muestra cómo funcionó el mecanismo
Uno de los ejemplos presentados fue Chihuahua.
En esa entidad, Cruz Pérez Cuéllar obtuvo 8.50 puntos, mientras que Andrea Chávez registró 1.50 dentro del esquema de evaluación presentado por Morena.
Sin embargo, la tabla muestra que Chávez obtuvo los puntos correspondientes a dos variables: honestidad y cercanía con la gente.
Pérez Cuéllar, en cambio, consiguió los puntos de conocimiento, opinión positiva, percepción como buen candidato, disposición a votar y preferencia como candidato de Morena y sus aliados.
Un dato resulta especialmente ilustrativo: en opinión positiva, Pérez Cuéllar registró 29.65%, frente a 29.48% de Andrea Chávez.
La diferencia fue de apenas 0.17 puntos porcentuales, pero debido a la manera en que estaba construido el modelo, quien obtuvo el porcentaje más alto recibió los dos puntos correspondientes a esa variable.
Es decir, los porcentajes y el puntaje final respondían a dos lógicas distintas.
Los 17 perfiles que Morena definió
Con el proceso concluido, Morena y sus aliados definieron a los siguientes coordinadores estatales rumbo a las elecciones de 2027:
Aguascalientes: Nora Ruvalcaba
Baja California: Julieta Ramírez
Baja California Sur: Manuel Cota
Campeche: Pablo Gutiérrez Lazarus
Chihuahua: Cruz Pérez Cuéllar
Colima: Rosi Bayardo
Guerrero: Beatriz Mojica
Michoacán: Carlos Torres Piña
Nayarit: Jasmine Bugarín
Nuevo León: Clara Luz Flores
Querétaro: Santiago Nieto
Quintana Roo: Eugenio Segura
San Luis Potosí: Elí César Cervantes
Sinaloa: Imelda Castro
Sonora: Lorenia Valles
Tlaxcala: Ana Lilia Rivera
Zacatecas: Verónica Díaz
El caso de San Luis Potosí fue diferente, ya que Elí César Cervantes fue designado mediante consenso y no como resultado de una encuesta final comparable con las otras entidades.
En Sonora, Lorenia Valles quedó al frente
Para Sonora, la encuesta incluyó a Célida López, Javier Lamarque, María Dolores del Río, Lorenia Valles, Froylán Gámez y Omar del Valle Colosio.
De acuerdo con los resultados publicados, Lorenia Valles registró 34.62% de conocimiento y 16.36% de preferencia como perfil para representar a Morena, PT y PVEM.
A partir del mecanismo establecido por el partido, Valles fue designada coordinadora estatal rumbo a 2027.
El dato resulta relevante porque permite observar nuevamente la diferencia entre una cifra individual de preferencia y el mecanismo de puntuación utilizado por Morena.
No se trató solamente de una encuesta de intención de voto
La explicación de Morena también permite entender por qué los resultados pueden resultar difíciles de interpretar si solamente se observa una de las columnas.
El partido no preguntó únicamente quién era el aspirante preferido.
Las mediciones incluyeron conocimiento, opinión positiva, honestidad, cercanía con la gente, cumplimiento de la palabra, percepción sobre quién sería un buen candidato, disposición a votar y preferencia como candidato de la coalición.
Cada una de esas variables tenía un peso diferente dentro de los 10 puntos disponibles.
Por ello, el porcentaje más alto en una pregunta no significaba necesariamente obtener el mayor puntaje total.
¿Quién realizó las encuestas?
Morena informó que en las distintas etapas participaron las casas encuestadoras Buendía & Márquez, Covarrubias y Asociados, Defoe, Enkoll, Mendoza Blanco y Asociados, De las Heras Demotecnia y Votia.
Los cuestionarios utilizaron criterios comunes para evaluar a los perfiles considerados en cada entidad.
El proceso comenzó con cerca de 300 registros de aspirantes, quienes fueron sometidos a diferentes filtros antes de llegar a las mediciones finales.
¿Qué dicen realmente los números?
Las tablas difundidas por Morena permiten hacer una distinción que puede perderse en los titulares: preferencia, conocimiento y puntaje final no son la misma medición.
Un aspirante puede ser ampliamente conocido, tener una buena opinión entre los encuestados o incluso registrar una diferencia mínima frente a otro perfil en determinada variable, pero el modelo asigna el valor completo de ese rubro a quien obtiene el porcentaje más alto.
Por esa razón, las cifras no deben interpretarse como si fueran una encuesta tradicional de intención de voto para una elección constitucional.
Se trata de un mecanismo interno de selección diseñado por Morena para definir quién encabezaría sus coordinaciones estatales rumbo a las elecciones de 2027.
La dirigencia del partido ha defendido el procedimiento y señaló que las encuestas fueron presentadas a los participantes. La publicación de las tablas ocurrió después de que surgieran cuestionamientos e inconformidades en algunas entidades sobre el proceso de selección.
El siguiente capítulo será electoral
Con las 17 coordinaciones ya definidas, Morena entra en una nueva etapa rumbo a las elecciones de 2027.
Los perfiles seleccionados todavía deben recorrer el proceso electoral correspondiente y, llegado el momento legal, convertirse en candidatos conforme a las reglas electorales aplicables.
Por ahora, las tablas de Morena permiten conocer cómo se distribuyeron los puntos y qué variables utilizó el partido para justificar sus decisiones.
La discusión, sin embargo, continuará alrededor de un asunto que ya genera atención dentro y fuera de Morena: qué tanto refleja un puntaje interno la preferencia ciudadana y qué tanto responde al modelo de ponderación diseñado por el propio partido.
En otras palabras, para entender por qué cada perfil fue seleccionado no basta con mirar quién tenía el porcentaje más alto de preferencia. Hay que revisar cómo se repartieron los 10 puntos de la metodología.







