Durazo y los claroscuros de cinco años de gobierno
Durazo presentó un estado con menos homicidios, menos pobreza y más inversión. Hay avances que los números respaldan, pero también pendientes y proyectos que todavía deben demostrar sus resultados.
LOS NÚMEROS CONTRA LA REALIDAD
Alfonso Durazo llegó a su Quinto Informe con una idea central: Sonora ya no es el mismo que recibió en 2021. Y hay datos que respaldan esa afirmación. Pero en un informe también pueden convivir logros alcanzados, recursos federales, inversiones acumuladas, obras en proceso y proyectos cuyo impacto todavía está por verse.
En SonoraHoy hacemos una pregunta diferente: ¿cuánto cambió realmente Sonora?
SEGURIDAD: EL DATO MÁS FUERTE
Durazo reportó una reducción de 68.2% en el promedio diario de homicidios respecto de septiembre de 2021, cuando Sonora atravesaba uno de sus momentos más violentos. También fortaleció la Policía Estatal, que pasó de aproximadamente 850 a más de 2 mil elementos. Es un avance que debe reconocerse.
Pero los homicidios son solamente una parte de la historia. Persisten desapariciones y regiones afectadas por la delincuencia organizada. Además, líderes empresariales del sector comercio contradicen el discurso oficial y aseguran que en Sonora sí existe cobro de piso.
Bajaron los homicidios; la inseguridad todavía no está resuelta.
MENOS POBRES, PERO EL RETO PERMANECE
El gobernador destacó que alrededor de 450 mil sonorenses salieron de la pobreza y diversos indicadores sociales muestran mejoría. Sin embargo, el acceso a los servicios de salud continúa siendo un problema para miles de familias.
La reducción de la pobreza es un logro, pero el verdadero desafío será convertir esa mejoría estadística en bienestar permanente para las familias sonorenses.
ECONOMÍA: EL CRECIMIENTO PROMETIDO QUE NUNCA LLEGÓ
Aquí aparece uno de los mayores contrastes del Quinto Informe. Mientras el Gobierno presenta al Plan Sonora como la gran palanca de desarrollo, los datos muestran una realidad distinta: de acuerdo con cálculos basados en el ITAEE del INEGI, Sonora promedió un crecimiento de -1.3% anual durante los últimos tres años, colocándose en el lugar 25 de las 32 entidades del país.
A ello se suma la pérdida de 22,804 empleos formales entre 2024 y 2025, con fuertes caídas en industria, construcción y actividades agropecuarias.
Después de años de anuncios sobre litio, energía solar, semiconductores y electromovilidad, la pregunta resulta inevitable: ¿dónde está el crecimiento prometido por el Plan Sonora?
Porque hasta ahora no aparece reflejado en los principales indicadores económicos ni en el empleo.
CARRETERAS: ¿TERMINADAS O ANUNCIADAS?
El Gobierno habla de más de 20 mil millones de pesos en infraestructura carretera entre 2021 y 2026. Es una inversión importante, aunque buena parte corresponde a recursos federales y otras fuentes.
También hay que distinguir entre carreteras terminadas y recursos comprometidos para proyectos todavía en construcción. Ímuris-Cananea, Hermosillo-Bahía de Kino y Guaymas-Chihuahua forman parte de esa transformación carretera, pero aún deben concluirse.
Una obra anunciada no es todavía una obra entregada.
AGUA: LA PRUEBA MÁS DIFÍCIL
Más de 6 mil 300 millones de pesos han sido destinados a infraestructura hidráulica. Sin embargo, Sonora sigue enfrentando un problema estructural de disponibilidad de agua.
Aquí los millones invertidos importan menos que el resultado final: ¿tendrán Hermosillo y el resto de Sonora suficiente agua para sostener su población, industria y crecimiento durante las próximas décadas?
SALUD: LOS EDIFICIOS NO CURAN SOLOS
La construcción de 10 hospitales es un logro tangible. Pero un hospital necesita médicos, especialistas, medicamentos, equipo y capacidad de atención.
La infraestructura puede contabilizarse. Ahora falta evaluar la calidad del servicio que recibe el ciudadano.
Construir hospitales es importante. Hacer que funcionen bien lo es todavía más.
BECAS: EL SELLO DE DURAZO
Las becas se convirtieron en una de las principales marcas políticas del sexenio. A ellas se suman los programas estatales y federales de Bienestar que alcanzan a cientos de miles de sonorenses.
El siguiente paso debe ser medir algo más profundo: si esos apoyos se traducen en educación, movilidad social y mejores oportunidades laborales.
El éxito de un programa social no solamente está en cuántos apoyos entrega, sino en cuántas vidas consigue transformar.
PLAN SONORA: DE LA PROMESA AL RESULTADO
Energía solar, litio, Puerto de Guaymas, electromovilidad, semiconductores y la integración económica con Arizona colocaron a Sonora en una conversación internacional que difícilmente tenía hace cinco años.
Ahora viene la parte complicada: medir resultados.
¿Cuántas empresas llegaron? ¿Cuánto capital privado aterrizó? ¿Cuántos empleos de alto valor se generaron? ¿Cuánto de lo anunciado ya está funcionando?
El Plan Sonora puede convertirse en el gran legado económico de Durazo. Pero para conseguirlo tendrá que pasar de las presentaciones y anuncios a resultados que puedan medirse.
¿CAMBIÓ SONORA?
Sí.
Sería injusto negar los avances. Bajaron los homicidios respecto de 2021, mejoraron indicadores sociales, se construyeron hospitales, aumentaron las becas y llegaron inversiones importantes en infraestructura.
Pero tampoco puede darse por concluida la transformación. Persisten violencia y desapariciones; la economía no solamente perdió dinamismo: acumula tres años de crecimiento negativo; el agua sigue siendo una amenaza estructural y varias de las grandes obras y proyectos todavía están en proceso.
El Quinto Informe permite hacer un primer balance.
Sonora sí cambió.
Pero Durazo todavía tiene un año para responder una pregunta mucho más difícil:
¿Cambió lo suficiente?







