El paso por una de las rutas marítimas más vigiladas del planeta ya no es gratis… al menos para algunos.
En medio de la creciente tensión en Oriente Medio, Irán comenzó a cobrar hasta 2 millones de dólares a ciertos buques comerciales que cruzan el Estrecho de Ormuz, una vía por donde fluye cerca del 20% del petróleo y gas que se consume en el mundo.
De acuerdo con fuentes cercanas al tema, los pagos se están realizando de forma discreta, sin un mecanismo claro ni una tarifa uniforme. Algunas embarcaciones han accedido a pagar, mientras que otras evitan la zona o buscan rutas alternativas.
Este movimiento, que en la práctica funciona como un “peaje” no oficial, refuerza el control que Teherán ejerce sobre el estrecho, considerado un punto estratégico para el comercio global.
La situación ocurre en plena cuarta semana del conflicto entre Estados Unidos e Irán, lo que ha encendido las alertas en los mercados internacionales. De hecho, la incertidumbre ya impacta en la economía: Wall Street abrió a la baja este martes, reflejando el nerviosismo de los inversionistas.
El panorama también ha obligado a varios países a reaccionar. India, por ejemplo, defendió públicamente el derecho internacional de libre navegación, subrayando que ninguna nación puede cobrar por el uso del estrecho.
Mientras tanto, el tránsito marítimo se ha reducido considerablemente. Solo un número limitado de barcos —muchos de ellos vinculados a Irán— han logrado cruzar, lo que incrementa la presión sobre el suministro energético global.
Fuentes cercanas indican que Irán incluso analiza formalizar estos cobros como parte de futuros acuerdos, lo que podría cambiar las reglas del comercio marítimo en una de las zonas más sensibles del planeta.
Para los países productores del Golfo, la medida es vista como una línea roja. No solo implica costos adicionales, sino que abre la puerta a que una ruta vital sea utilizada como herramienta de presión política.







