El huracán Karina ganó fuerza este domingo en aguas del Pacífico oriental y, aunque por el momento no representa una amenaza inmediata de impacto directo en tierra, sus efectos podrían sentirse en algunas zonas costeras de México.
El sistema se intensificó hasta convertirse en huracán categoría 1, mientras continúa su desplazamiento sobre mar abierto.
De acuerdo con información del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), Karina se ubicaba a las 08:00 horas, tiempo del Pacífico, cerca de los 17.3 grados de latitud norte y 122.1 grados de longitud oeste.
El huracán registraba vientos máximos sostenidos de 80 millas por hora, equivalentes a aproximadamente 130 kilómetros por hora, y mantenía un desplazamiento hacia el oeste-noroeste.
Las previsiones indican que Karina podría continuar fortaleciéndose mientras permanece sobre mar abierto, sin que hasta el momento exista un reporte de amenaza inmediata de impacto directo en territorio.
Sin embargo, el hecho de que el centro del huracán permanezca lejos de la costa no significa que sus efectos deban pasar desapercibidos.
Associated Press advirtió que el sistema podría favorecer la presencia de oleaje peligroso y corrientes de resaca en sectores del suroeste de México y en la península de Baja California.
Este tipo de condiciones puede representar un riesgo para personas que ingresan al mar, practican actividades acuáticas o permanecen en zonas cercanas a playas y áreas rocosas.
Por ello, quienes se encuentren en destinos costeros deberán mantenerse atentos a los avisos de Protección Civil y de las autoridades marítimas, especialmente si las condiciones del oleaje comienzan a cambiar durante los próximos días.
Karina continuará bajo vigilancia mientras avanza por el Pacífico oriental. Aunque su trayectoria actual lo mantiene sobre aguas abiertas, las autoridades meteorológicas seguirán monitoreando su evolución y los posibles efectos indirectos que pueda generar en costas mexicanas.






