ERICSSON: DEL TALLER DE 13 METROS CUADRADOS A CONECTAR AL MUNDO

Estando en Estocolmo es imposible no pensar en otra historia sueca que cambió la forma en que la humanidad se comunica. En 1876, Lars Magnus Ericsson, un autodidacta apasionado por la mecánica, abrió en el centro de esta misma ciudad un modesto taller de apenas 13 metros cuadrados, dedicado a reparar equipos de telégrafo. Nadie hubiera imaginado que ese pequeño espacio sería la semilla de una de las compañías tecnológicas más influyentes del planeta.

Desde 1878, Ericsson comenzó a fabricar sus propios teléfonos, y en pocos años su nombre ya era reconocido en mercados de Europa, América Latina y más allá. Para 1922, LM Ericsson ya tenía presencia en Suecia, Reino Unido, Rusia, Francia, Austria, Hungría, Checoslovaquia, Países Bajos, Polonia, México y Argentina, una expansión asombrosa para su época.

💭 UN RECUERDO ENTRE LAS CALLES DE ESTOCOLMO

Caminando por las calles de esta ciudad, me topé con un letrero de Ericsson, y de inmediato vino a mi memoria, con nostalgia, un buen amigo que en paz descanse: Esteban Flores. Colaboramos juntos en la Ciudad de México, y él después vino a trabajar precisamente aquí en Europa para Ericsson. Ver ese letrero fue un recordatorio de cómo las historias de las grandes empresas también se entrelazan con las historias personales de quienes las hicieron posibles.

🌍 UN GIGANTE QUE HOY OPERA EN TODO EL MUNDO

Hoy, casi 150 años después de aquel taller estocolmense, Ericsson es sinónimo de infraestructura de telecomunicaciones a nivel global, con un papel protagónico en el desarrollo del 4G, el 5G y ya trabajando en la próxima generación, el 6G. Es un proveedor líder de infraestructura 5G, con presencia sustancial en América del Norte, Europa y Asia, y opera con decenas de miles de patentes registradas a su nombre.

Lo que más me conmueve de esta historia es la escala del salto: de un cuarto diminuto donde dos socios armaban teléfonos a mano, a una red que hoy sostiene buena parte de la comunicación digital del mundo entero.

🇲🇽 LA LECCIÓN PARA SONORA

Ericsson nos recuerda algo esencial para quienes construimos proyectos desde ciudades como Hermosillo o Puerto Peñasco: la escala inicial nunca determina el techo de una idea. Suecia, un país pequeño en población, ha sido cuna de gigantes mundiales como IKEA y Ericsson, gracias a visión de largo plazo, disciplina y apertura al mundo. Esa misma mentalidad —pensar en grande desde lo local— es la que Sonora necesita para consolidar su desarrollo tecnológico y comercial en las próximas décadas.

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