EN MÉXICO CON EL MUNDIAL TAMBIÉN PERDIMOS DINERO????El Mundial que factura billones: fútbol, camisetas y el negocio detrás del balón

Mientras el mundo celebra goles, detrás de cada partido corre una maquinaria financiera que pocos dimensionan. El Mundial 2026 —organizado por México, Estados Unidos y Canadá— generará ingresos históricos para la FIFA: cerca de 13,000 millones de dólares en el ciclo comercial completo, con 8,900 millones provenientes directamente del torneo. Derechos de transmisión, patrocinios y boletaje mueven cifras que superan el PIB de países enteros.

Y en medio de ese océano de dinero, cuatro nombres ilustran cómo un futbolista se convierte en marca global. Cristiano Ronaldo rompió récords de venta al regresar al Manchester United, generando 187 millones de libras en camisetas. Lionel Messi no se quedó atrás: sus jerseys del PSG aportaron más de 100 millones de dólares al club, y su llegada al Inter Miami movió el equivalente a 130 millones en un solo golpe comercial. Lamine Yamal, con apenas 18 años, ya es el nombre más vendido del Barcelona y su contrato incluye una cláusula de rescisión de 1,000 millones de dólares. Erling Haaland, el ariete noruego, suma un patrimonio cercano a 100 millones de dólares, con Nike solo pagándole 20 millones anuales.

Kylian Mbappé, la joya de la corona francesa, eleva la apuesta: su fortuna ronda entre 180 y 250 millones de dólares, y negoció conservar el 80% de sus derechos de imagen —un movimiento que lo acerca más a un empresario que a un simple futbolista.

Pero no todo en esta historia de números astronómicos ha sido motivo de celebración para México. El Gobierno federal proyectó la llegada de más de 5 millones de turistas internacionales gracias al Mundial, con una derrama económica que se anunciaba histórica. La realidad fue muy distinta: según datos del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), el número real de visitantes extranjeros vinculados al torneo apenas alcanzó los 850,000 — una fracción mínima de lo prometido. Consultoras como Moody’s y Deloitte coincidieron en cifras similares, entre 800,000 y 836,000 turistas. La ocupación hotelera en las tres sedes mexicanas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— incluso cayó respecto al mismo mes del año anterior, y solo se sostuvo la derrama económica gracias a un incremento agresivo en las tarifas de hospedaje, que subieron hasta 46% en la capital. Mientras tanto, el gasto en remodelación de estadios, movilidad urbana y toda la infraestructura asociada al evento corrió por cuenta del erario —es decir, de los impuestos de los mexicanos—, sin que la promesa de una avalancha de visitantes internacionales se materializara como se anunció.

Arriba de todos ellos está la institución: Gianni Infantino, presidente de la FIFA, cobra una compensación cercana a 6 millones de dólares anuales administrando un organismo que factura miles de millones. Una fracción mínima del pastel, pero suficiente para colocarlo entre los ejecutivos deportivos mejor pagados del planeta. El contraste es evidente: mientras la FIFA y las estrellas del futbol multiplican sus ingresos a escala planetaria, el país anfitrión terminó asumiendo buena parte del costo sin la contrapartida turística que se le había vendido a la ciudadanía.

México también tiene su capítulo sonorense en esta historia: César Montes y Johan Vásquez, ambos formados en Cimarrones de Sonora en Hermosillo, hoy visten la camiseta del Tricolor en su propio Mundial. Y junto a ellos brilla Gilberto Mora, de apenas 17 años, ya comparado con Yamal y Bellingham, la próxima gran promesa que el futbol mexicano exportará a Europa.

El futbol dejó de ser solo un deporte: es una industria de billones de dólares, y detrás de cada camiseta vendida hay una estrategia de marca tan calculada como cualquier jugada en la cancha.

Más del autor

Columnas recientes

Últimas noticias

Síguenos

Columnas relacionadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí