La jornada financiera de este jueves dejó un golpe inesperado para México. La Bolsa Mexicana de Valores registró una caída de 1.65%, borrando parte del avance que había acumulado en días recientes, en medio de un entorno internacional cada vez más tenso.
El índice S&P/BMV IPC cerró en 67,061.34 unidades, arrastrado por una ola de incertidumbre que comenzó fuera del país. Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Irán encendieron alertas en los mercados globales.
La advertencia fue directa: Teherán debe negociar o enfrentar consecuencias más severas. Este mensaje fue suficiente para provocar un cambio inmediato en el comportamiento de los inversionistas.
El impacto no tardó en reflejarse también en la Bolsa Mexicana de Valores, uno de los mercados más sensibles al flujo de capital internacional en América Latina.
Mientras tanto, el índice FTSE BIVA —que agrupa a emisoras de la Bolsa Institucional de Valores— también retrocedió 1.63%, confirmando que el nerviosismo dominó toda la jornada.
El movimiento fue claro: los inversionistas abandonaron activos considerados de mayor riesgo y movieron su dinero hacia refugios más seguros, principalmente el dólar.
Laura Torres, especialista en inversiones, explicó que el temor gira en torno a la estabilidad energética global. Un conflicto en Oriente Medio podría afectar directamente la producción de petróleo y alterar los precios a nivel mundial.
Ese posible escenario genera un efecto en cadena: presiona la inflación, modifica expectativas sobre tasas de interés y termina impactando mercados como el mexicano.
Dentro del propio índice bursátil, varias empresas registraron pérdidas importantes. Destacaron los retrocesos en sectores clave:
Pinfra cayó 4.04%, reflejando la sensibilidad del sector infraestructura ante la incertidumbre
Megacable perdió 2.90%, afectada por el entorno de volatilidad
Grupo Inbursa descendió 2.64%, siguiendo la tendencia negativa del sector financiero
Aunque México no participa directamente en el conflicto, su mercado depende en gran medida de capital extranjero. Cuando el panorama global se complica, ese dinero tiende a salir rápidamente.
En paralelo, el fortalecimiento del dólar confirmó el cambio de estrategia de los inversionistas. La moneda estadounidense volvió a posicionarse como refugio en momentos de tensión.
Ahora, todas las miradas están puestas en dos factores: la evolución del conflicto en Oriente Medio y las decisiones que tome la Reserva Federal de Estados Unidos.
En los próximos días, el comportamiento de la Bolsa Mexicana dependerá de qué tan rápido se disipen —o se intensifiquen— estas tensiones.
Por lo pronto, el mensaje es claro: la volatilidad regresó, y con ella, la cautela.







