Beatriz Uscanga denunció que hombres encapuchados irrumpieron de madrugada en su vivienda, la golpearon y le provocaron dos heridas con una navaja; asegura que pidió auxilio al 911, pero las patrullas no llegaron durante el ataque
La madrugada del miércoles, la casa de Beatriz Uscanga dejó de ser un lugar seguro.
La madre buscadora, conocida por la búsqueda de su hijo Sebastián Menéndez, denunció que hombres con el rostro cubierto irrumpieron en su vivienda en Veracruz, la golpearon y le provocaron dos heridas con un arma blanca en el abdomen.
El ataque ocurrió alrededor de la 1:15 de la madrugada, cuando Beatriz escuchó que alguien intentaba entrar a su domicilio. De acuerdo con su relato, trató de impedir que los agresores ingresaran porque dentro de la vivienda se encontraban su madre y su hija adolescente.
Dos hombres con el rostro cubierto consiguieron entrar. Uno de ellos la tomó del cabello y golpeó su cabeza contra la pared antes de golpearla y atacarla con una navaja. Beatriz logró encender la luz durante el forcejeo y los agresores finalmente huyeron.
“Se supone que tengo protección federal. Entonces, ¿dónde queda la protección federal?”, cuestionó Beatriz en entrevista con Animal Político.
Llamó al 911 y denuncia que las patrullas no llegaron
Después del ataque, Beatriz llamó al 911 para pedir ayuda.
La madre buscadora asegura que realizó llamadas alrededor de la 1:45 y 1:47 de la madrugada y que desde el servicio de emergencia le informaron que las unidades ya se dirigían a su domicilio.
Sin embargo, denuncia que las patrullas no llegaron durante la emergencia.
De acuerdo con el testimonio publicado por EL PAÍS, una patrulla de la Policía Estatal de Veracruz llegó hasta la tarde del mismo día, aproximadamente 16 horas después del ataque. Los agentes, según su relato, acudieron inicialmente para un asunto distinto y desconocían lo ocurrido durante la madrugada.
Beatriz mostró a los policías las heridas que tenía en el abdomen y explicó lo ocurrido. También denunció que los golpes recibidos en la cabeza le provocaron náuseas, mareos y vómitos.
Es la segunda agresión que denuncia
La agresión en Veracruz no sería el primer ataque que Beatriz Uscanga enfrenta desde que comenzó a buscar a su hijo.
En noviembre de 2025, mientras se encontraba en Jalisco participando en la búsqueda de Sebastián, denunció que varios hombres la golpearon después de salir de una misa y le advirtieron que debía abandonar el estado.
Después de ese episodio regresó a Veracruz, bajo la promesa de contar con medidas de protección institucional.
La madre buscadora asegura que, pese a haber dejado Jalisco, las amenazas continuaron.
De acuerdo con su testimonio, recibió llamadas y mensajes intimidatorios, además de amenazas dirigidas también contra su hija.
Ahora, sostiene que la nueva agresión está relacionada con su activismo y con las denuncias que ha realizado durante la búsqueda y defensa de su hijo.
La historia de Sebastián
Beatriz comenzó a buscar a Sebastián después de que el joven, de 18 años, desapareciera en septiembre de 2025 en Jalisco.
El joven había viajado por una supuesta oferta de trabajo y su rastro se perdió después de llegar a la Nueva Central Camionera de Tlaquepaque. Su madre se trasladó desde Veracruz para participar directamente en las labores de búsqueda.
Meses después, Sebastián fue localizado con vida, aunque su situación derivó en un proceso penal. Su madre sostiene que fue víctima de reclutamiento forzado y que habría sido engañado para trasladarse a Jalisco.
El caso llevó a Beatriz a mantener su activismo y sus denuncias públicas sobre las condiciones que, según ella, enfrentan jóvenes víctimas de reclutamiento y sus familias.
“Yo los hago responsables a ellos”
Después del nuevo ataque, Beatriz cuestionó las medidas de protección que, según su testimonio, le habían ofrecido las autoridades.
La mujer aseguró que teme que pueda ocurrir una tercera agresión y responsabilizó públicamente a quienes considera que deberían garantizar su seguridad.
“Yo lo que me pase, yo los hago responsables a ellos en su totalidad”, advirtió.
La madre buscadora también expresó temor por su madre y su hija, quienes se encontraban dentro de la vivienda cuando los agresores irrumpieron.
Por ahora, las autoridades deberán determinar quiénes participaron en el ataque y cuál fue el motivo de la agresión.
Mientras tanto, Beatriz asegura que continuará con su activismo y con las denuncias relacionadas con la historia de su hijo.
El caso vuelve a poner bajo la lupa la situación de las madres buscadoras en México y los riesgos que enfrentan quienes participan en la búsqueda de personas desaparecidas y realizan denuncias públicas.







