La deuda pública de México podría acercarse a los 22 billones de pesos durante 2027, de acuerdo con estimaciones preliminares citadas por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
El organismo señaló que el indicador más amplio de la deuda pública se ubicó en alrededor de 19.2 billones de pesos a julio de 2026, pero las proyecciones apuntan a que podría alcanzar los 21.8 billones de pesos el próximo año.
El monto ha puesto nuevamente sobre la mesa el debate sobre el nivel de endeudamiento del país y, sobre todo, sobre el destino que tienen los recursos que obtiene el Gobierno federal.
El costo de la deuda también preocupa
El CEESP advirtió que otro punto que debe seguirse de cerca es el costo financiero de la deuda.
De acuerdo con las proyecciones señaladas por el organismo, este gasto podría llegar a aproximadamente 1.6 billones de pesos, equivalente a alrededor de 4.3% del Producto Interno Bruto (PIB).
Esto significa que una parte importante de los recursos públicos tendría que destinarse al pago de intereses y obligaciones financieras.
Para los especialistas, el problema no se limita al tamaño de la deuda, sino a la utilización que se haga de ella.
El principal riesgo, según el organismo, sería recurrir a un mayor endeudamiento para financiar gasto corriente, en lugar de dirigir esos recursos hacia proyectos de inversión capaces de generar crecimiento económico.
¿Por qué vuelve el Fobaproa al debate?
El tema de la deuda también ha cobrado fuerza por las referencias recientes al Fobaproa, el mecanismo creado en los años noventa para enfrentar la crisis bancaria y cuyos compromisos posteriormente fueron convertidos en deuda pública.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha vuelto a colocar sobre la mesa el costo que representa este esquema para las finanzas públicas.
La mandataria ha cuestionado que, bajo el mecanismo actual, continúen destinándose recursos principalmente al pago de intereses y ha planteado que las obligaciones relacionadas con el antiguo rescate bancario podrían extenderse durante un periodo muy prolongado.
El debate ha generado nuevamente preguntas sobre cuánto ha costado al Estado mexicano mantener esas obligaciones y cómo se compara ese gasto con otras necesidades presupuestarias.
De 19.2 a 21.8 billones de pesos
Las cifras planteadas por el CEESP permiten dimensionar el posible aumento.
En julio de 2026, la deuda pública medida mediante el indicador más amplio se ubicaba en aproximadamente 19.2 billones de pesos.
La estimación preliminar hacia 2027 la coloca en 21.8 billones.
La diferencia sería de alrededor de 2.6 billones de pesos, aunque debe tomarse en cuenta que se trata de una proyección y no de una cifra definitiva.
El comportamiento de las finanzas públicas, los ingresos del Gobierno, el gasto, las tasas de interés y las condiciones económicas nacionales e internacionales pueden modificar el resultado final.
El debate ahora es qué se hace con la deuda
Para los especialistas, el endeudamiento no necesariamente representa un problema por sí mismo.
La preocupación aumenta cuando los recursos obtenidos mediante deuda se utilizan para cubrir gastos que no generan una capacidad adicional de crecimiento o ingresos futuros.
En ese sentido, el CEESP llamó a observar no solamente cuánto debe el Gobierno, sino para qué se está utilizando el dinero.
La discusión cobra mayor relevancia mientras el Gobierno federal define sus prioridades presupuestarias para 2027 y se revisan los niveles de gasto, inversión y financiamiento.
Con una deuda que podría acercarse a los 22 billones de pesos, el tamaño de las obligaciones financieras y el costo de mantenerlas volverán a estar entre los temas que deberán revisar legisladores, especialistas y autoridades económicas.
Por ahora, los 21.8 billones de pesos son una estimación, pero la advertencia de los especialistas apunta a un asunto que tendrá que seguirse de cerca: cuánto seguirá creciendo la deuda y qué recibirá México a cambio de ese endeudamiento.



