Hermosillo, Sonora; 7 de septiembre de 2026.— Sonora tiene una característica que puede convertirse en una ventaja para su desarrollo económico: la diversidad de actividades y condiciones que existen a lo largo de su territorio.
Desde la frontera hasta la costa, pasando por los valles, la sierra y el desierto, cada región tiene capacidades productivas diferentes.
Bajo esa perspectiva, Javier Lamarque planteó que la incorporación de tecnología e innovación puede ayudar a fortalecer esas actividades y aprovechar mejor el potencial que existe en cada zona del estado.
La propuesta parte de una idea sencilla: no todas las regiones de Sonora producen lo mismo ni enfrentan los mismos retos, por lo que tampoco requieren exactamente las mismas soluciones.
De la frontera al desierto, cada región tiene una realidad distinta
En recientes encuentros con medios de comunicación, Lamarque ha señalado que Sonora reúne realidades económicas muy diferentes.
La frontera cuenta con una fuerte actividad industrial y de servicios, mientras que los valles tienen una importante vocación productiva vinculada con el campo.
La costa, la sierra y el desierto también cuentan con actividades y capacidades económicas propias que forman parte de la diversidad del estado.
Para Lamarque, reconocer esas diferencias permite identificar con mayor precisión dónde existen oportunidades de crecimiento y qué herramientas pueden ayudar a desarrollarlas.
Tecnología para modernizar las actividades productivas
Durante un encuentro en Nogales, Lamarque planteó la importancia de incorporar modernización tecnológica a las actividades que actualmente se desarrollan en las diferentes regiones.
El objetivo, explicó, sería adaptar las capacidades productivas existentes a las nuevas condiciones económicas, los cambios en los mercados y los retos derivados del clima.
La tecnología puede jugar un papel en ese proceso al permitir mejorar procesos, aprovechar información, elevar la productividad y encontrar nuevas formas de atender las necesidades de cada sector.
La propuesta no parte de sustituir las actividades que ya existen, sino de buscar herramientas que permitan hacerlas más competitivas y resistentes ante los cambios.
Sonora tiene varias vocaciones productivas
Uno de los puntos que Lamarque ha destacado es que el desarrollo económico de Sonora no puede analizarse únicamente desde una perspectiva estatal.
Las condiciones de Nogales, Hermosillo, los valles agrícolas, las comunidades de la sierra o las zonas costeras son diferentes.
Esa diversidad también significa que existen múltiples posibilidades para generar actividad económica.
La industria y los servicios tienen un peso importante en la frontera; los valles cuentan con una fuerte actividad agropecuaria; mientras que en otras zonas existen oportunidades relacionadas con actividades como el aprovechamiento de recursos, turismo y otros sectores productivos.
El reto, desde esta perspectiva, consiste en conectar esas capacidades con conocimiento, preparación e innovación.
El clima también está cambiando las condiciones
Otro de los elementos considerados en el planteamiento es el clima.
Las actividades productivas dependen en buena medida de las condiciones ambientales y de la disponibilidad de recursos, por lo que los cambios climáticos pueden modificar la manera en que se produce y se trabaja en distintas regiones.
Por ello, Lamarque ha planteado que la modernización tecnológica también debe considerar las nuevas condiciones que enfrentan los sectores productivos.
Esto puede implicar desde mejorar procesos hasta buscar nuevas herramientas que permitan utilizar de mejor manera los recursos disponibles.
Innovación para aprovechar lo que ya existe
La propuesta de Lamarque coloca el conocimiento y la preparación como parte del proceso de transformación productiva.
La idea es que Sonora no tenga que partir de cero para buscar nuevas oportunidades económicas.
El estado ya cuenta con infraestructura, trabajadores, empresas, productores y actividades consolidadas en diferentes regiones.
La incorporación de tecnología permitiría, bajo este planteamiento, aprovechar mejor esas capacidades y agregar valor a lo que actualmente se produce.
El reto: que el crecimiento llegue a las familias
Más allá de la tecnología o de los indicadores económicos, Lamarque ha planteado que el desarrollo debe tener un efecto directo en la población.
El propósito, señaló, es que el crecimiento de las actividades productivas se traduzca en bienestar y prosperidad compartida para las familias sonorenses.
Esto implica que la modernización no se quede únicamente en nuevas herramientas o procesos para las empresas, sino que genere mejores oportunidades laborales y económicas para las comunidades.
Una visión que busca conectar territorio y desarrollo
El planteamiento coloca al territorio como uno de los puntos de partida para pensar el futuro económico de Sonora.
La frontera tiene una dinámica distinta a la costa; los valles enfrentan retos diferentes a los de la sierra y el desierto.
Por ello, la apuesta por tecnología e innovación tendría que adaptarse a las características particulares de cada región.
La discusión abre también una pregunta sobre el futuro productivo del estado: ¿cómo aprovechar las fortalezas que Sonora ya tiene y, al mismo tiempo, prepararlas para los cambios que vienen?
Para Javier Lamarque, una parte de la respuesta pasa por combinar las vocaciones productivas existentes con conocimiento, preparación, tecnología e innovación.
El objetivo final, sostiene, es que las distintas regiones puedan desarrollar mejor su potencial y que ese crecimiento termine reflejándose en mejores condiciones para las familias de Sonora.







