Viejos conocidos y nuevos desconocidos asoman la cabeza. El 2027 ya empezó en el estado —se los dijimos desde enero—, La sorpresa es Luis Donaldo Colosio Riojas. Nacido en Magdalena, puede competir aunque sus detractores intenten construir argumentos jurídicos en su contra. Es sonorense aunque no haya vivido aquí. A los que se escandalizan porque un guacho no puede venir a gobernar Sonora, habría que recordarles que han sido más los sonoguachos investidos como gobernadores que sonorenses con arraigo —hasta el gober actual se formó en la capital—.
Su aspiración mueve el tablero en la oposición. ¿Le alcanza para debilitar al Toño? Pobre Toño, nueve años trabajando en alianzas para que se las bajen desde CDMX. Las estrategias nacionales de los partidos le complican su trabajo político, tejido con delicadeza entre diversas fuerzas en el estado. Somos tan regionalistas que a veces olvidamos algo básico: por padrón electoral, Sonora pesa poco en los Comités Nacionales por la sencilla razón de que somos pocos.
Otra adversidad para los contendientes es el aumento de la variedad de partidos de oposición. Somos MX puede lanzar candidato, Maciso ya es un ente político regional dispuesto a actuar y el misterioso Partido Sonorense se intenta consolidar; todos aumentan las variables que cambian escenarios.
Otra que movió el tablero, pero en el oficialismo, fue Célida López. A su estilo —dicen que con pura voluntad propia— se tomó en serio el proceso abierto de su coalición y manifestó su interés de contender por la candidatura. Lamarque y Lorenia se sentían cómodos, iban solitos, dependían de la equidad de género para ver a quién le tocaba la grande; ahora andan nerviosos. La Célida es de armas tomar, los puede rebasar por derecha en las encuestas internas porque, si algo sabe hacer, es grillar. Morena estatal, con o sin permiso del gober, decidió, para aminorar el golpe y el efecto mediático de la exalcaldesa, destapar a medio mundo: la Lola, el Froylán, etcétera. La idea fue brillante: si todos suenan, entonces nadie es. Si dejaban a la Célida sola haciendo ruido, podía ganarles a todos, pero prefirieron ponerle freno haciendo mucho ruido para que, entre tanto sonido, nadie se tome en serio nada. Viejas técnicas del dedazo priista: si todos son, nadie la tiene segura.
Así es que se arrancaron tantos que ya no se sabe qué es posible, qué es probable y qué es inviable. Por lo pronto queda seguir expectantes hasta que el tiempo de definiciones y encuestas clarifique el panorama. A la vista de todos, esto parece puro show.










