Ciudad de México.– La reforma electoral conocida como Plan B dio un paso importante este martes en el Senado, pero lejos de cerrarse, el debate apenas entra en su fase más intensa.
Con 87 votos a favor y 41 en contra, el bloque encabezado por Morena, junto al Partido Verde y el Partido del Trabajo, logró sacar adelante el dictamen en lo general. Sin embargo, la sesión dejó claro que los desacuerdos siguen sobre la mesa.
El documento fue reservado en su totalidad para su discusión en lo particular, lo que abre la puerta a modificaciones de último momento en puntos que ya están generando tensión entre las fuerzas políticas.
Uno de los temas que más ruido ha generado es el relacionado con la revocación de mandato. Desde Morena, el coordinador en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier, adelantó que buscarán mantener sin cambios el artículo 35 constitucional, lo que llevaría este ejercicio hasta el año 2028.
Pero no todos dentro del bloque que votó a favor están completamente alineados.
El dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, dejó en claro que su partido acompañará la reforma en términos generales, aunque se desmarca del apartado relacionado con la revocación de mandato.
“Estaremos a favor en lo general, pero nos separamos del contenido en lo que se refiere a ese tema”, expresó.
Del otro lado, la oposición endureció su postura. Desde Movimiento Ciudadano, su coordinador en el Senado, Clemente Castañeda, lanzó críticas directas al dictamen, calificándolo como un fracaso y señalando que no traerá beneficios reales para el país.
La discusión continuará en las próximas horas, en un escenario donde cada reserva podría cambiar el rumbo de la reforma antes de su votación definitiva.
Lo que parecía un trámite legislativo se convirtió en un nuevo frente político que todavía no tiene desenlace claro.







