Entretelones
Samuel Valenzuela
Reversa
Todavía hace menos de un año había la certeza gubernamental de meterle siete mil millones de pesos a la construcción de tres presas, dos sobre la cuenca del río Sonora y la otra sobre el río San Miguel: en la Puerta del Sol a pocos kilómetros de Ures; en Sinoquipe y en el paraje Las Chivas, arribita de San Miguel de Horcasitas.
Anunciadas desde noviembre de 2024 en el marco del Plan Nacional Hídrico, la meta era tenerlas listas en otoño de 2027, según reiteradas declaraciones del director general de la Comisión Nacional del Agua, Efraín Morales López y en ese contexto, a mediados de julio de 2025, el gobernador Alfonso Durazo Montaño encabezó la presentación de ese ambicioso proyecto.
Dicha juntada se llevó a cabo en Ures en donde se estableció que la construcción de dichos embalses, representaban la solución estructural de la crisis hídrica de la región, avalada por los presidentes municipales de Ures, Baviácora, Aconchi, Banámichi, Arizpe, Bacoachi, San Felipe de Jesús, Huépac, San Miguel de Horcasitas y un representante del Ayuntamiento de Hermosillo, presentes en la reunión.
Desde hacía tiempo se registraba fuerte rechazo comunitario a tales obras y como la presa Puerta del Sol era la primera planeada para construir, ahí se concentró la inconformidad ciudadana, para a la postre resultar en vano un intensivo trabajo interinstitucional encabezado por el secretario de Gobierno, Adolfo Salazar Razo, para convencer sobre las bondades de dicha presa, porque como ya se sabe no será construida y suponemos que las otras dos tampoco.
A fin de cuentas, se impuso la mayoritaria opinión de las comunidades sobre la cuenca del Río Sonora, cuyas movilizaciones y estrategia de vigilancia tuvieron éxito al evitar la introducción de maquinaria, bloquear prospectivas de suelo e incluso expulsar de la zona a representantes de la empresa constructora y del gobierno del estado.
Lograron lo que no pudo hacer la tribu yaqui cuando la ilegal construcción del acueducto desde la presa El Novillo hasta la capital de Sonora, porque ese tubo fue instalado lejos de las comunidades de la emblemática etnia sonorense y en este caso pues no, propiciando acciones directas inevitables para cualquier autoridad, además de asistirles la razón.
Y esa razón fue reconocida por el mismo gobernador Durazo Montaño, quien en conferencia de prensa este martes pasado, oficializó formalmente el retiro de la propuesta de la construcción de la presa en Ures y suponemos que también las otras dos, en el marco de una nada ostensible demostración de sensibilidad política y vocación democrática del mandatario frente al sentir popular de la sobrada mayoría de alrededor de 15 mil habitantes de comunidades rivereñas.
O sea que ya no será aquella presa con casi 130 millones de metros cúbicos de almacenamiento con 60 metros de altura de la cortina y 270 metros de largo y desde nuestra perspectiva, de destacar que gobernador Durazo Montaño reconoció como válidas las razones del rechazo a dicho embalse ante los efectos en ejidos y comunidades aguas abajo del Molinito, que como se sabe, desapareció como unidad de riego al secarse pozos incluso los destinados para abastecer agua para consumo humano.
A la luz de dicha experiencia, esa fue la bandera principal, entre otras, del rechazo comunitario a la presa Puerta del Sol y lo mejor de todo, luego de casi 40 años, se anunciaron medidas de remediación para restaurar los aforos de pozos en el Molino de Camou, Fructuoso Méndez, La Misa, entre otros, además de obras para fortalecer la cortina y el vertedor de la presa El Molinito, cuyos problemas estructurales no permiten el aprovechamiento óptimo del agua contenida.
Ya sin la presa, también se construirá una batería de pozos en Ures, así como la tecnificación del riego de mil 500 hectáreas, entre otras obras que para antes de concluir su gestión requerirán de una inversión de cuatro mil 500 millones de pesos, y suponemos que se mantendrán los proyectos de la construcción del hospital, la instalación de potabilizadoras en comunidades del Río Sonora, así como avanzar en la remediación de la contaminación causada por la Mina de Cananea.
En resumen, así se formalizó la reversa de la construcción de la presa en mención: “Fíjense ustedes qué absurdo, que terminó por afectarnos en la propuesta de la presa de Ures, porque cuando se construyó “El Molinito” le quitaron el agua a los ejidos vecinos, pues simple y sencillamente no puede ser. Pues obviamente cuando proponemos construir la presa de Ures, que ya queda fuera del programa, pues nadie cree que no se les va a quitar el agua”, apuntó el mandatario estatal.
En fin, de los actores políticos más perjudicados por dicha reversa, está el presidente municipal de Ures, Héctor Gastón Rodríguez, cuya traición a la gente de ese municipio ya se le ha reprochado de forma ruidosa, luego de su gracioso bandazo de respaldar la demanda ciudadana a ponerse de pinicuchi ante el oficialismo.
Luego está el diputado Fermín Trujillo Fuentes, depredador electoral histórico de esa región de Sonora y cuya gestión sigue marcando cero en materia de resultados, y si bien en este asunto más bien fue utilizado como elemento decorativo, es otro de los damnificados, sin dejar de citar a al gerente regional de Cuenca Noroeste, Rodolfo Castro Valdez y al vocal ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua, Ariel Monge Martínez, quienes a lo mejor deberán de devolver las entradas a las empresas constructoras que se quedaron sin el cuadro y sin la estampa, sin contratos pues y sin contratos no hay mochadas.
Por otra parte, al menos en 10 estados de la república se desarrollan bloqueos en sus carreteras por la Asociación Nacional de Transportistas y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y adivinaron porque Sonora no participa ya que seguramente el tránsito de carga por nuestras carreteras es seguro y los productores agrícolas no tienen problemas para comercializar sus productos y con precios sumamente satisfactorios.
No ocurre así en Sinaloa, Baja California, Chihuahua, Tamaulipas, Morelos, Michoacán, Jalisco, Tlaxcala, entre otros, porque desde el pasado lunes despliegan acciones que obstruyen buena parte de la red carretera nacional luego de los pocos avances en las mesas de negociación instaladas desde hace meses, mientras el crimen tiene bajo asedio al sector transportista y el campo sigue sufriendo abandono histórico del gobierno federal.
Los transportistas sonorenses nunca se han caracterizado por su espíritu gremial y por eso no extraña su pasividad, pero en el caso de los productores agrícolas, la verdad es que de plano sus liderazgos formales e informales deben estar sujetos a fuerte sometimiento de parte del oficialismo que les impide reclamar atención y derechos. Estamos jodidos todos ustedes.
Mientras tanto, sigue en fuga Jesús Maximiano Verduzco Soto, presunto especialista en medicina regenerativa celular, quien se supone está cercado y su arresto es inminente para que responda por la muerte de ya 8 personas a quienes les inyectó pócimas con elementos hasta ahora desconocidos que les causaron sus fallecimientos.
No solo en Hermosillo tenía su centro de atención porque ya se supo que también operaba una clínica en Ciudad Obregón, no descartándose que sea responsable de más decesos a lo largo de los últimos 20 años de dedicarse a la charlatanería homeopática, solo que ahora se le juntaron las desgracias.










