Ariadna Montiel aseguró que Morena no permitirá que personas con antecedentes o vínculos cuestionables lleguen a una candidatura, incluso si logran posicionarse favorablemente en las encuestas. La advertencia coloca nuevos elementos sobre la mesa mientras el partido comienza a perfilar su estrategia rumbo a las elecciones de 2027.
La dirigente morenista sostuvo que los procesos internos no deben reducirse únicamente a quién obtiene el mayor respaldo en una encuesta. De acuerdo con su planteamiento, también deberán revisarse los perfiles de quienes aspiren a representar al partido.
La postura adquiere relevancia porque Morena enfrentará en 2027 una nueva etapa electoral en la que estarán en juego distintos cargos de elección popular y en la que el partido deberá definir a sus candidatos en medio de una competencia interna cada vez más visible.
Ganar una encuesta no garantizaría la candidatura
Uno de los puntos que más atención generó en el planteamiento de Montiel es que aparecer bien posicionado en las mediciones internas no necesariamente significaría obtener la candidatura.
La lógica planteada por Morena parte de que los resultados de las encuestas deberán combinarse con otros criterios para determinar quién puede competir bajo las siglas del partido.
Esto abre una pregunta que seguramente acompañará el proceso durante los próximos meses: ¿qué ocurrirá con los aspirantes que tengan respaldo entre los militantes o simpatizantes, pero enfrenten cuestionamientos por su trayectoria?
La respuesta de la dirigencia ha sido que esos perfiles podrían quedar fuera.
El reto de Morena rumbo a 2027
La definición de candidaturas no será sencilla. Conforme se acerque el proceso electoral, distintos grupos dentro de Morena buscarán colocar a sus propios perfiles, mientras que los acuerdos con partidos aliados también podrían modificar el escenario.
En ese contexto, las encuestas se convertirán en uno de los principales instrumentos para medir la competitividad de los aspirantes, pero no necesariamente serán el único elemento para tomar decisiones.
El problema aparece cuando los intereses de los distintos grupos políticos chocan con los resultados de las mediciones.
Un aspirante puede tener reconocimiento, estructura territorial o respaldo ciudadano y, al mismo tiempo, enfrentar cuestionamientos que compliquen su eventual postulación.
Ahí es donde Morena tendrá que demostrar qué tan estrictos serán realmente los filtros anunciados.
Disputas internas y negociación política
La carrera rumbo a 2027 también estará marcada por las negociaciones entre los diferentes sectores del movimiento.
La definición de candidaturas suele convertirse en uno de los momentos de mayor tensión dentro de cualquier partido, particularmente cuando existen varios aspirantes competitivos para una misma posición.
En Morena, la situación puede complicarse todavía más cuando los acuerdos políticos y las alianzas entren en juego.
Por ello, el mensaje de Ariadna Montiel adquiere especial importancia: el resultado de una encuesta, por sí solo, no necesariamente cerraría el proceso de selección.
La revisión de antecedentes, la trayectoria pública y los posibles cuestionamientos sobre los aspirantes podrían convertirse en factores determinantes.
¿Quién tendrá la última palabra?
Otro de los elementos que genera expectativa es la manera en que se tomarán las decisiones definitivas.
Aunque Morena cuenta con mecanismos formales para la selección de candidaturas, en cada proceso electoral las negociaciones políticas adquieren un peso considerable.
De cara a 2027, esa dinámica podría generar nuevos enfrentamientos entre quienes buscan competir por una candidatura y quienes tienen capacidad para influir en las decisiones del partido.
Por ahora, el mensaje enviado por Montiel establece una condición que podría modificar las reglas de la competencia interna: tener ventaja en las encuestas no necesariamente será suficiente.
La pregunta que queda abierta es hasta dónde llegarán esos filtros y si se aplicarán de la misma manera a todos los aspirantes.
Mientras tanto, la carrera hacia 2027 comienza a tomar forma y Morena tendrá que enfrentar uno de sus principales desafíos: mantener la unidad interna mientras define quiénes serán los perfiles que aparecerán en las boletas.
Y en esa disputa, las encuestas podrían ser apenas el primer filtro.










