Teherán.– La guerra en Medio Oriente acaba de dar un giro que pocos esperaban. Este sábado, los rebeldes hutíes de Yemen lanzaron misiles contra Israel, marcando su primera intervención directa en el conflicto que ya cumple un mes y que mantiene en vilo a la economía mundial.
El movimiento, respaldado por Irán, confirmó el ataque a través de un mensaje en video difundido en redes sociales, donde aseguró haber ejecutado su “primera operación” contra objetivos militares israelíes.
Horas antes, el ejército de Israel informó que había detectado e interceptado proyectiles provenientes de Yemen. Hasta el momento no se reportan víctimas ni daños, pero el mensaje es claro: el conflicto sigue creciendo.
La participación de los hutíes no solo suma un nuevo frente militar, también enciende alarmas en uno de los puntos más sensibles del comercio global: el mar Rojo. Esta ruta es utilizada como alternativa estratégica para el transporte de petróleo y mercancías, especialmente ante la tensión en el estrecho de Ormuz.
Desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán en los que murió el ayatolá Ali Jamenei, la situación ha escalado rápidamente, involucrando a distintos actores de la región.
Ahora, con Yemen dentro del escenario, el riesgo no solo es militar. Analistas advierten que el impacto podría sentirse en los precios del petróleo, el gas y el suministro global, lo que podría traducirse en aumentos que afecten directamente a millones de personas en todo el mundo.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo el conflicto se expande sin señales claras de desaceleración.






