Lo que parecía un trámite más terminó convertido en una pesadilla burocrática para una adulta mayor en Guaymas, luego de que el Registro Civil le expidiera por error un acta de defunción y la dejara, en papel, como si hubiera fallecido.
El caso ha causado indignación porque ahora la mujer debe iniciar un proceso para demostrar que sigue viva y corregir un error que no cometió. La situación no solo la coloca en un limbo administrativo, sino que también abre preguntas sobre la forma en que se están realizando este tipo de registros en una oficina pública que maneja documentos sensibles y con efectos legales directos.
De acuerdo con la denuncia difundida en Guaymas, la adulta mayor fue reportada oficialmente como fallecida por una equivocación en la expedición de documentos. A partir de ahí comenzó el problema: recuperar su estatus legal, aclarar el error y enfrentar trámites que, en los hechos, la obligan a probar su propia existencia.
El caso ha generado molestia entre ciudadanos, no solo por el impacto personal que representa para la afectada y su familia, sino porque, según se señaló, no sería la primera vez que ocurre algo similar. De hecho, se reportó que esta sería la tercera ocasión en la que se presenta una situación de este tipo, lo que encendió críticas sobre el funcionamiento del Registro Civil en Guaymas.
Una equivocación de esta magnitud no se limita al papel. Un acta de defunción puede afectar trámites bancarios, atención médica, cobro de pensiones, acceso a programas, identificación oficial y cualquier procedimiento en el que la persona deba acreditar que sigue con vida. Por eso, más allá de lo insólito del caso, el error expone un problema serio en el manejo de documentos oficiales.
Hasta ahora no se ha detallado públicamente cómo se originó la expedición del acta errónea ni si hubo una confusión de identidad, una falla administrativa o un problema en la captura de datos. Tampoco se ha informado si ya existe un procedimiento interno para corregir el caso de forma inmediata y evitar que la adulta mayor siga cargando con las consecuencias del error.
La denuncia también puso el foco en otro punto delicado: si ya van varios casos similares, la exigencia ciudadana no solo es corregir este expediente, sino revisar a fondo qué está ocurriendo dentro del Registro Civil de Guaymas para evitar que una situación así vuelva a repetirse.
Mientras tanto, la adulta mayor sigue atrapada en una paradoja tan absurda como preocupante: en la vida real está con su familia, pero en los registros oficiales aparece como muerta.







