La decisión de la Fiscalía de Bolivia de ordenar la captura del expresidente Evo Morales por los presuntos delitos de terrorismo y otros ilícitos relacionados con los bloqueos y protestas de mayo y junio ha vuelto a colocar bajo los reflectores uno de los episodios más controvertidos de la política exterior mexicana reciente.
Y en Sonora, el hecho revive inevitablemente el nombre de Froylán Gámez, hoy aspirante a la candidatura de Morena al Gobierno del Estado.
Pocos recuerdan que en noviembre de 2019, cuando México organizó el operativo para sacar a Evo Morales de Bolivia y otorgarle asilo político, Froylán Gámez fue el único civil que viajó a bordo del avión de la Fuerza Aérea Mexicana, como parte de la misión encomendada por la Secretaría de Relaciones Exteriores. El propio Gámez narró años después que la instrucción era clara: traer con vida al entonces presidente boliviano a territorio mexicano.
En aquel momento, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador presentó la operación como una misión humanitaria para proteger la vida de Morales. Sus simpatizantes hablaron de asilo político; sus críticos, de un abierto respaldo a un gobernante acusado de violentar la institucionalidad democrática de Bolivia.
Siete años después, el contexto ha cambiado de manera radical.
Hoy, el mismo Evo Morales enfrenta una nueva orden de captura emitida por la Fiscalía boliviana, acusado de terrorismo y de otros delitos. Más allá del desenlace judicial, el episodio inevitablemente reabre preguntas políticas en México y particularmente en Sonora.
Si Froylán Gámez logra convertirse en candidato al Gobierno del Estado, ese capítulo de su trayectoria volverá a formar parte del debate público. Haber participado en una de las operaciones diplomáticas más polémicas del sexenio de López Obrador será, sin duda, un episodio que sus adversarios recordarán.







