Estados Unidos emitió una alerta tras identificar drones vinculados a cárteles mexicanos sobrevolando espacios aéreos de El Paso, Texas. La frontera entró en tensión cuando la Administración Federal de Aviación (FAA) suspendió todos los vuelos con origen y destino en el Aeropuerto Internacional de El Paso. El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, anunció que la inteligencia estadounidense neutralizó la amenaza y levantó las restricciones en el aeropuerto.
Este evento incrementa la presión en la frontera frente a los grupos del crimen organizado. Si drones de los cárteles sobrevuelan el cielo del vecino del norte, ¿podría considerarse una invasión terrorista? Los cárteles han sido catalogados por Donald Trump y su gobierno como organizaciones terroristas, y el presidente estadounidense ha reiterado en varias ocasiones que podría intervenir en México al considerar que el Estado está cooptado por estas estructuras criminales. Lo ocurrido en la frontera Chihuahua-Texas muestra que un acontecimiento similar podría escalar hacia escenarios más delicados, incluso hacia una presión directa sobre territorio mexicano.
Una situación así pondría los nervios de punta a las autoridades nacionales, porque sobre aviso no hay engaño.
Lo curioso es que una periodista de la cadena CBS desmintió la supuesta incursión de drones criminales. Según su versión, todo se debió a desacuerdos durante pruebas tecnológicas, ya que el Pentágono había planificado ejercicios militares cerca de Fort Bliss y detectó un láser de alta energía, motivo por el cual se suspendieron operaciones aéreas.
Sea cierto o no que drones criminales mexicanos estén husmeando en cielos estadounidenses, la seguridad aérea sigue siendo un pendiente que el gobierno mexicano debe tomar en serio. No vaya a ser que, en una de esas, ese sea el pretexto que Trump y su administración utilicen para justificar una intervención. Cuidar las fronteras por tierra, agua y cielo para evitar tensiones con los vecinos del norte será una prioridad para la administración de la presidenta Sheinbaum si se busca evitar malentendidos que deriven en intervencionismos.









