Los mercados globales registraron caídas este viernes debido a una venta de acciones de semiconductores y a un aumento de la aversión al riesgo. Al mismo tiempo, el precio del petróleo subió por la escalada de tensiones en Medio Oriente.
El retroceso combina dos preocupaciones. La primera es financiera: las empresas vinculadas con inteligencia artificial alcanzaron valoraciones muy elevadas y cualquier decepción puede provocar correcciones rápidas. La segunda es geopolítica: una interrupción del suministro energético puede elevar costos y reavivar la inflación.
En Wall Street, los principales índices retrocedieron, con mayor presión sobre el Nasdaq. La caída de fabricantes de chips se extendió a otros sectores tecnológicos.
El petróleo tiene efectos directos sobre transporte, producción y precios. Para México, un incremento puede beneficiar ingresos petroleros, pero también presionar combustibles y costos logísticos.
Los inversionistas observarán resultados empresariales, tasas de interés y noticias de Medio Oriente. La volatilidad puede continuar mientras el mercado decide si la corrección tecnológica es temporal.







